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Cuando hablamos de la agricultura del mañana, tendemos a pensar en granjas hidropónicas, jardines verticales en las paredes de los rascacielos o grandes fábricas robóticas construidas en el desierto, bajo el agua, incluso en otros planetas. Sin embargo, estas llamadas soluciones, en lugar de ser un plan de acción concreto para garantizar nuestra subsistencia, son el testimonio del profundo abismo que existe entre los humanos y la naturaleza. En otras palabras: necesitamos hacer las cosas de manera más simple.

El futuro de la agricultura dependerá de las personas, no de la tecnología.

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Esta agricultura del mañana se basa en dos grupos de personas: la nueva generación de agricultores que abogan por una agricultura ecológica a pequeña escala y la masa crítica de ciudadanos conscientes de los efectos devastadores de las prácticas industriales como la pérdida significativa de la biodiversidad, la contaminación de ríos, arroyos y océanos, las enfermedades asociadas a los pesticidas tóxicos, etc. Por suerte cada vez más queremos comer alimentos saludables, cuidar de nuestras plantas y pequeños cultivos de manera orgánica, consumir productos locales para reducir nuestra huella ambiental y utilizar la tecnología al servicio de los humanos. También buscamos construir relaciones con quienes convivimos, pues detrás de cada alimento o producto hay una persona y una historia.

Volver a la Tierra

A medida que la agricultura continúa creciendo y el envejecimiento de los agricultores lucha por encontrar sucesores que se hagan cargo de sus campos industriales mecanizados de uso intensivo de capital, estamos presenciando la aparición de un movimiento impresionante: los jóvenes buscamos reinventar la profesión del agricultor y los oficios locales, de ahí nuestro claim de Pur Plant por “volver a la tierra”. 

No se necesita tener un título de ingeniería para participar en esta ola. Lo que se necesita es un gran corazón y la voluntad de trabajar por el cambio. El futuro estará formado por personas que quieran pasar sus días al aire libre, hundir sus manos y pies en la tierra, trabajar con las fuerzas de la naturaleza y hacer una contribución concreta al bienestar de su comunidad, una sociedad más colaborativa y menos individualista.

Por mi parte, como fundador de Pur Plant, he practicado la agricultura ecológica y permacultura en pequeña escala durante más de 5 años. Investigo y pongo en práctica una agricultura biointensiva, que consiste en activar la biología del suelo para obtener el máximo rendimiento. En otras palabras, me gusta decir que una de las mejores partes de mi trabajo es construir hábitats para mis lombrices. Si hay más lombrices en la tierra será una señal de que el suelo está más vivo, es más fértil. En consecuencia, los cultivos y los alimentos tendrán mas nutrientes y así conseguiré mejorar la biodiversidad y salud de mi entorno.

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Quentin Brouhon, fundador de Pur Plant y permacultor de corazón

Para promover la concentración de materia orgánica, aplicamos algunos principios simples pero efectivos. Primero observamos el terreno, el clima y las condiciones del suelo. Luego, plantamos diversas especies que se complementan (como por ejemplo plantar zanahoria + cebollas, maíz+calabaza+frijoles) de esta manera el follaje de algunas especies crea una especie de mantillo que evita que crezcan las malezas. Por último, hacemos una cobertura del suelo con paja para mantener la humedad óptima del suelo y proteger la tierra de los rayos del sol. Además, para las lombrices de tierra es el lugar ideal ya que son grandes aficionadas a los ambientes oscuros y frescos.

“La agricultura es un trabajo difícil pero muy gratificante.” 

Diseñamos conscientemente cada ecosistema agriculturalmente productivo protegiendo la diversidad y el equilibrio de todos sus habitantes, integrando en armonía la acción humana con el paisaje, creando así un ambiente de vida funcional y agradable.

Aprender de la naturaleza y de los demás

Creo que proporcionar fertilizantes y semillas orgánicas a los ciudadanos es un acto revolucionario.

Pasamos el 70% de nuestras vidas trabajando. Es importante elegir a qué queremos dedicar todo este tiempo.

Os puedo asegurar que trabajar afuera con plantas, flores, pájaros, mariposas y demás bichejos le da sentido a mi vida, más allá del dinero y una falsa sensación de seguridad.

Saber que estás haciendo las cosas bien, que al cuidar cada parte del proceso de los productos que vendemos puedes aportar algo de calidad a la sociedad y, lo más importante, a la naturaleza y las plantas, es lo que nos motiva cada día a seguir.

Hace unos años decidí romper con mi vida anterior. Una vida con un ritmo frenético en el centro de Bruselas, alejado del verde y sometido al reloj. Quise cambiar mi mundo. 

A pesar de estudiar finanzas en Bélgica viajé a Bali, Australia y Vietnam entre otros, descubriendo otras maneras de vivir, de cultivar y de cuidar la naturaleza. 

Aterricé en Elda (España) donde conocí a mi chica y a un equipo de grandes mentores, un grupo de agricultores ecológicos y amantes de la tierra que nos han enseñado a cultivar en pequeñas parcelas respetando los ciclos naturales.

En especial me sorprendió la simplicidad de esta vida y la belleza de hacer las cosas. Trabajamos el suelo y queremos que el resto pueda hacerlo del mismo modo, utilizando fertilizantes orgánicos y 100% naturales. Que el verde pueda llegar a cualquier rincón, a cualquier maceta o a cualquier ciudad.

La agricultura está cumpliendo mi deseo de hacer un trabajo útil. Finalmente, encontré mi camino.

Los agricultores del mañana

Siempre en continuo movimiento, viajo por el mundo y sigo estudiando, leo toneladas de blogs y libros que me ayudan adquirir nuevos conocimientos y enseñar a otros sobre un nuevo modelo de agricultura más sostenible. Me encuentro con personas brillantes en todas partes, felices de ser parte de esta manera de hacer las cosas, incluso si eso significa darle la espalda a una carrera prometedora.

Entre ellos se encuentra gente de todas las edades, desde niños, adolescentes, jóvenes y mayores, gente de pueblo y de ciudad. Algunos comenzaron plantando en pequeñas macetas desde su habitación, balcón o terraza, otros cultivan en fincas y grandes campos más diversificados en los que además crían animales, plantan árboles frutales y mantienen colmenas.

Cada agricultor se enfrenta a diferentes desafíos. Sin embargo, estamos unidos por la misma misión: trabajar con las fuerzas de la naturaleza en lugar de luchar contra ellas a base de productos químicos. Al hablar con las personas y comunicar a través de las redes sociales o con artículos como este, terminamos siendo conocidos en nuestra comunidad y nuestro trabajo también.

Por lo tanto, para construir este futuro juntos, debemos inspirar, educar y guiar a una generación que busca incansablemente una forma de vida alternativa que le acerque a la tierra.

En Pur Plant queremos compartir nuestros productos con las personas que desean ver, oler y sentir la diferencia de los fertilizantes naturales realizados cuidadosamente. Para todos aquellos que han sentido este llamada, en cualquier forma, sois una parte integral de este movimiento.

Un futuro más verde está en nuestras manos.