En resumen: el género Ficus reúne más de 800 especies, desde la higuera que da higos hasta los grandes clásicos de interior. Todos comparten un rasgo: un látex blanco que es irritante y tóxico para las mascotas. En Pur Plant tienes unas 20 referencias, con la elástica, la lyrata y el ginseng como estrellas.
La clave para elegir bien es entender que dentro del género hay portes muy distintos: árboles de hoja gruesa, árboles de hoja pequeña, bonsáis y hasta trepadoras rastreras.
Ficus elástica: el árbol del caucho
Es el más fácil de todos y por eso el más recomendable si empiezas. Sus hojas son grandes, gruesas y correosas, casi de plástico al tacto, y crece rápido con muy poco mantenimiento.
La robusta es la clásica de hoja verde intenso. La tineke y la belize son las variegadas, con cremas, verdes y rosados que necesitan más luz para mantenerse. La melany es más compacta y de hoja algo más pequeña, y la abidjan tira a tonos oscuros, casi burdeos.
Ficus lyrata: la hoja de violín
El ficus lyrata es el que manda en decoración: hojas enormes, rígidas y con forma de violín o lira, de ahí su nombre. Como planta protagonista de un salón amplio no tiene rival, y por eso aparece en todas las revistas de interiorismo.
A cambio es bastante más exigente: quiere mucha luz indirecta, riego muy regular y odia las corrientes y los cambios de sitio. Lo tienes en mini para empezar y en XL cuando busques presencia inmediata.
Ficus benjamina y de hoja pequeña
La benjamina es el ficus de toda la vida, de porte de arbolito y hojas pequeñas y brillantes. La danielle es de verde intenso y la natasja, más compacta y perfecta para mesas.
Aviso importante: es la más dramática del género. Ante cualquier cambio de ubicación, temperatura o riego, tira las hojas de golpe. No suele estar muriendo: dale una ubicación estable, deja de moverla y rebrotará.
En esta línea de hoja pequeña están también el hawai, el maya y el microcarpa.
Ficus ginseng: el falso bonsái
El ficus ginseng es inconfundible por su tronco abultado y retorcido, que parece un bonsái centenario. Y aquí hay una curiosidad que casi nadie cuenta: técnicamente no es un bonsái. Ese tronco no se ha conseguido con técnica de bonsái, sino cultivando la planta desde semilla para engrosar sus raíces y sacándolas después a la superficie al trasplantar.
Es de los más resistentes del catálogo y tolera bien el interior, lo que lo convierte en un regalo muy agradecido.
Ficus trepadores y rastreros
El ficus pumila rompe con todo lo anterior: no es un árbol, sino una trepadora de hoja diminuta que se adhiere a superficies y funciona genial colgando de una estantería, cubriendo un tutor o dentro de un terrario. La versión white añade variegación clara.
El shivereana, por su parte, destaca por sus hojas moteadas en verde y crema, con un patrón distinto en cada hoja.
¿Qué ficus elegir?
Si empiezas, una elástica robusta: es casi infalible. Si quieres una pieza protagonista para un salón luminoso, la lyrata. Si buscas algo escultórico y resistente, el ginseng. Y para una estantería o un terrario, el pumila.
Recuerda que todos son tóxicos para perros y gatos por su látex, así que si tienes mascotas, colócalos en alto. Tienes el detalle de riego, luz y trasplante en nuestra guía de cuidados del ficus, y si pierde hojas, en la guía de problemas.
Y aquí tienes toda la colección de ficus disponible en Pur Plant.