Problemas Cinta

La cinta, también conocida como malamadre o lazo de amor, es una de las plantas de interior más populares, resistentes y agradecidas que existen. Su asombrosa capacidad para purificar el aire y su facilidad para reproducirse mediante simpáticos "hijuelos" colgantes la convierten en la compañera ideal para cualquier hogar. Sin embargo, que sea una planta todoterreno no significa que sea inmunda a los descuidos o a los ataques externos. En Pur Plant queremos que tus cintas luzcan siempre frondosas, estilizadas y llenas de vida, por lo que hemos preparado esta guía práctica para ayudarte a solucionar los contratiempos más habituales de esta maravillosa especie.

Cinta problemas

La gran mayoría de los dolores de cabeza al cultivar una cinta se deben a errores en la frecuencia de riego o a una ubicación poco adecuada. Estas plantas cuentan con unas raíces tuberosas gruesas que actúan como auténticas cisternas subterráneas, almacenando agua para los momentos de escasez. Por este motivo, toleran muchísimo mejor que te olvides de regarlas a que las mimes demasiado con la regadera. Si notas que tu planta pierde su característico dinamismo, frena su crecimiento o deja de producir estolones, detente un segundo a analizar las condiciones de luz y humedad de la habitación, ya que un pequeño reajuste en sus cuidados diarios suele ser más que suficiente para que recupere su mejor versión.

Cinta hojas amarillas

Ver que las estilizadas hojas de tu cinta comienzan a teñirse de un tono amarillo pálido es una señal inequívoca de que las raíces están sufriendo por un exceso de humedad continuado. Cuando el sustrato permanece encharcado o la maceta no cuenta con un buen drenaje, el agua desplaza al oxígeno de la tierra, provocando la asfixia y posterior pudrición del sistema radicular. Al no poder respirar ni absorber nutrientes, la planta sacrifica primero sus hojas exteriores, que se vuelven blandas y amarillentas.

En otras ocasiones, si has comprobado que el sustrato está seco y el riego es el correcto, este tono lacio y amarillento puede deberse simplemente a que la planta ha agotado todos los nutrientes de su maceta, algo muy común debido al rápido crecimiento de sus raíces. Para solucionar este problema de raíz, te aconsejamos espaciar los riegos y darle un buen chute de energía limpia utilizando nuestro fertilizante orgánico, una opción ideal para nutrir el suelo de forma equilibrada y devolverle a tu cinta ese color verde tan vibrante.

Cinta hojas marrones

El problema de las puntas marrones y secas en las cintas es, sin duda, la consulta más frecuente entre los amantes de las plantas. En la mayoría de los casos, esto se debe a una falta de humedad ambiental, especialmente molesta durante los meses de invierno por el uso de la calefacción o en verano por el calor seco. Las puntas de las hojas son las zonas más alejadas de las raíces y las primeras en sufrir cuando el ambiente está reseco. Otra causa muy común es la acumulación de sales, cloro o flúor presentes en el agua del grifo, que terminan por quemar los extremos de las hojas.

Por otro lado, si las manchas marrones no aparecen en las puntas, sino que surgen en forma de rodales oscuros en el centro de las hojas, el causante podría ser una quemadura solar directa por estar expuesta tras un cristal o una infección por hongos debido a que el agua ha quedado retenida en el corazón de la planta. Si sospechas que se trata de hongos, te recomendamos cortar las zonas afectadas y pulverizar tu planta con nuestro fungicida e insecticida orgánico de triple acción para frenar la propagación de manera ecológica y eficaz.

Cinta hojas secas

Cuando las hojas de la cinta se secan por completo, volviéndose quebradizas, crujientes y de un color pajizo, la planta nos está enviando un SOS directo por deshidratación severa. Aunque sus raíces tuberosas guardan reservas, si el sustrato pasa semanas completamente seco y compactado, la planta se ve obligada a secar sus hojas para evitar la pérdida de agua por evaporación.

También debes tener en cuenta que las hojas más antiguas de la base de la planta tienden a secarse de forma natural como parte de su ciclo de renovación biológica. Si el problema es generalizado y estás en época de crecimiento, dale a tu cinta un riego profundo por inmersión para que el sustrato vuelva a hidratarse correctamente y asegúrate de retirar las hojas totalmente secas para que la planta luzca limpia y concentre sus fuerzas en los brotes nuevos.

Cinta hojas o flores caídas

Una cinta con las hojas completamente caídas, lacias y apuntando hacia el suelo de forma triste suele estar sufriendo un fuerte estrés hídrico. Lo curioso de este síntoma es que la planta adopta exactamente el mismo aspecto lacio tanto si se está muriendo de sed como si se está ahogando por exceso de agua. La clave para diferenciarlos está en tocar la tierra. Si notas el sustrato completamente seco, un riego generoso obrará milagros en unas pocas horas, haciendo que las hojas recuperen su turgencia y rigidez natural.

Si por el contrario la tierra está empapada, saca el cepellón de la maceta inmediatamente para comprobar si las raíces se han vuelto oscuras y blandas. Este decaimiento también puede ser temporal si acabas de cambiar la planta de lugar o has realizado un trasplante reciente, por lo que te aconsejamos situarla en un rincón con luz tamizada y darle unos días de tranquilidad para que se adapte a su nuevo entorno.

Cinta plagas

A pesar de su naturaleza rústica, la frondosidad de la cinta y el recoveco que forman sus hojas en la base central la convierten en el escondite perfecto para plagas comunes como la cochinilla algodonosa, los pulgones y la araña roja. Estos molestos insectos se dedican a perforar los tejidos para succionar la savia, lo que debilita a la planta de forma progresiva, deforma las hojas nuevas y suele dejar un rastro de melaza pegajosa.

Para erradicar a estos invasores sin recurrir a químicos nocivos que afecten a la salud de tu hogar, en Pur Plant apostamos por soluciones naturales y contundentes. Te aconsejamos pulverizar minuciosamente toda la planta con nuestro jabón potásico para ablandar y limpiar la melaza, combinando su acción espolvoreando nuestra tierra de diatomeas sobre el sustrato y entre los pliegues de las hojas, un insecticida ecológico extraordinario que elimina los parásitos por contacto de forma fulminante y totalmente segura.

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Cinta enferma

Cuando una cinta está verdaderamente enferma, casi siempre nos enfrentamos a la temida podredumbre de la corona o del sistema de raíces. Esto ocurre cuando los hongos patógenos del suelo se aprovechan de un exceso de humedad prolongado para colonizar la base de la planta. Sabrás que tu cinta está pasando por este grave proceso si notas que el centro del que nacen las hojas se vuelve blando, de un color marrón oscuro y desprende un olor desagradable a humedad estancada.

Para intentar salvar a una planta enferma, el primer paso es suspender los riegos de inmediato, desenterrarla con cuidado y recortar todas las raíces que estén podridas utilizando unas tijeras bien desinfectadas. Antes de volver a plantarla en un sustrato nuevo y muy ligero, aplica de forma generosa nuestro fungicida e insecticida orgánico de triple acción para eliminar los restos de hongos y proteger los cortes de futuras infecciones.