No hay coleccionista de plantas al que no le cautiven las plantas variegadas. Pero, ¿sabes realmente qué son y por qué algunas pierden el dibujo con el tiempo? Aquí tienes qué es la variegación, por qué se produce, cómo se cuidan estas plantas y qué hacer cuando empiezan a revertir a verde.
¿Qué son las plantas variegadas?

Una planta variegada es aquella cuyas hojas presentan zonas sin clorofila, que aparecen en blanco, crema, amarillo o incluso rosa junto al verde habitual. El dibujo puede ser en franjas, en salpicaduras, en el borde o en sectores enteros de la hoja.
Una aclaración frecuente: variegata no es el «nombre científico» de la variegación. Es un epíteto latino que significa «abigarrado» y que se usa dentro del nombre de muchas variedades y cultivares —Monstera deliciosa 'Variegata', por ejemplo— para indicar precisamente eso.
Y hay una consecuencia práctica que conviene saber antes de comprar: menos clorofila significa menos fotosíntesis. Las variegadas crecen más despacio que sus versiones verdes y suelen ser algo más delicadas. No es un defecto de tu planta, es cómo funcionan.
¿Por qué se produce la variegación?
No hay una sola causa. Estos son los cuatro mecanismos principales:
- Variegación quimérica. Es la más habitual en plantas de interior. La planta tiene dos tipos de tejido genéticamente distintos conviviendo en el mismo ejemplar: uno produce clorofila y el otro no. Por eso casi nunca se transmite por semilla y estas plantas se multiplican por esqueje o división.
- Variegación genética. Está escrita en el ADN de toda la planta y sí se hereda por semilla. Es estable y no revierte.
- Variegación estructural o reflectante. No falta clorofila: hay pequeñas bolsas de aire entre la epidermis y el tejido interior que reflejan la luz y crean un efecto plateado. Es el caso de muchas begonias y de algunos Philodendron.
- Variegación vírica. Existe, pero es minoritaria. El ejemplo histórico son los tulipanes jaspeados de la Holanda del siglo XVII, cuyo dibujo causaba un virus. No es así como se producen las plantas variegadas que encuentras hoy en el mercado.
¿Qué cuidados necesitan las plantas variegadas?
¿Cuánta luz necesitan?
Más que sus equivalentes verdes, y por pura aritmética: con menos superficie de hoja haciendo la fotosíntesis, necesitan más luz para sacar la misma energía. Bien iluminadas mantienen el contraste; a media luz tienden a perderlo.
Ahora bien, luz abundante no es sol directo. Las zonas claras carecen de la protección que da la clorofila y se queman antes que el resto de la hoja, dejando manchas secas que ya no se recuperan. Busca luz indirecta intensa. Hay excepciones que sí toleran algo de sol, como los cóleos y los crotones.
¿Cómo se riegan?
Igual que el resto: depende de la especie y del contexto. Lo que mejor funciona es aprender a leer las señales de cada planta, y si hay que elegir método, el riego por inmersión o un sistema de autorriego dan un aporte progresivo y constante que va muy bien a estas plantas. Una precaución extra: al crecer más despacio, consumen menos agua, así que el encharcamiento las castiga antes.
¿Cómo se abonan?
Las variegadas agradecen sustratos ricos en materia orgánica y un abonado regular. Nuestra pauta: abonar cada 15 días con tres cuartas partes del gotero de Plant Food, y añadir unas gotas de Vitamin en el riego cuando la planta atraviese épocas de estrés —después del verano y después de Navidad suelen ser buenos momentos—.
Como alternativa o complemento en el sustrato, puedes usar abono orgánico en pellets o humus de lombriz sólido y líquido.
¿Por qué hay que limpiarles las hojas?
Porque el polvo acumulado le roba luz a una planta que ya va justa de ella. Limpiar el follaje a menudo es de los cuidados que más se notan en una variegada. Aprovecha ese momento para revisar el envés y prevenir plagas: el tejido sin clorofila es más blando y más susceptible a infecciones y a ataques de insectos.
¿Les afectan las corrientes de aire?
Bastante. Evítales las corrientes y los cambios bruscos de temperatura: son más sensibles al frío y al calor que una planta enteramente verde, y lo acusan antes.
¿Por qué mi planta variegada está perdiendo la variegación?
Es la pregunta más repetida entre quienes tienen una, y tiene explicación. Se llama reversión: la planta empieza a sacar hojas completamente verdes y poco a poco el dibujo desaparece.
Ocurre porque el tejido verde tiene más clorofila, fotosintetiza mejor y crece más deprisa, así que acaba comiéndole el terreno al tejido claro. La falta de luz lo acelera, porque la planta prioriza la parte que sí le da energía.
Qué hacer: en cuanto veas un brote enteramente verde, córtalo por debajo, hasta la última hoja que conserve variegación. Si lo dejas, terminará dominando la planta. Y asegúrale buena luz indirecta, que es la mejor prevención.
El caso contrario también existe: un brote o una hoja completamente blancos. Es espectacular, pero ese tejido no tiene clorofila y no puede alimentarse, así que vive a costa del resto de la planta y acaba secándose. Si aparecen varios, la planta se debilita; lo sensato es retirarlos.
En resumen
Una variegada pide más luz indirecta, menos agua de la que crees, abonado regular y hojas limpias, y hay que podarle los brotes que revierten a verde. A cambio, crece más despacio y te da una planta que no se parece a ninguna otra.