En resumen: las plantas carnívoras son una maravilla de la naturaleza: atrapan insectos con trampas ingeniosas para sobrevivir en suelos pobres. En Pur Plant tienes 3 en mini: la Dionaea (Venus atrapamoscas), la Nepenthes (planta jarro) y la Heliamphora. Tienen un cuidado especial (sobre todo el agua), pero son seguras: no son tóxicas para mascotas.
Son de las plantas más fascinantes que puedes tener, y más fáciles de lo que parece si respetas sus reglas.
Lo que diferencia a las carnívoras es su forma de cazar. Las de cierre rápido, como la Dionaea (Venus atrapamoscas), cierran sus trampas bivalvas al detectar el movimiento de una presa. Las de jarra, como la Nepenthes, la Sarracenia o la Heliamphora, tienen hojas en forma de tubo o copa llenas de líquido digestivo. Y las de tentáculos pegajosos, como la Drosera, inmovilizan a sus presas al contacto. Cada estrategia es una adaptación para vivir donde el suelo no da nutrientes.
La Dionaea muscipula o Venus atrapamoscas, originaria de los humedales de Carolina (EE. UU.), cierra sus trampas gracias a unos pelos sensoriales: todo un espectáculo. La Nepenthes o planta jarro, tropical del sudeste asiático, atrae a los insectos con néctar hacia sus jarras colgantes. Y la Heliamphora, de las mesetas de Venezuela, caza con sus jarras en un entorno de niebla y lluvia constante; además, no es tóxica para mascotas.
La regla de oro es el agua: riega solo con agua de lluvia o destilada, nunca del grifo, porque la cal las daña. Necesitan mucha luz (brillante, mejor indirecta en las tropicales), un sustrato pobre y ácido (tipo turba) y humedad constante, con el sustrato siempre húmedo sin encharcar. No hace falta alimentarlas: si tienen luz, cazan solas. Cumpliendo esto, son plantas muy agradecidas.
Tienes el paso a paso en nuestra guía de cuidados de las plantas carnívoras. Y aquí tienes toda la colección de carnívoras disponible en Pur Plant.