El aloe vera es una suculenta muy fácil de cultivar, apreciada por el gel de sus hojas (habitual en cosmética natural) y por su carácter ornamental. Originaria de regiones cálidas y secas, se adapta a exterior e interior. Aprender a cultivarlo añadirá un toque verde a tu casa. Eso sí, un apunte importante: el aloe es tóxico para perros y gatos, así que manténlo fuera de su alcance.
¿Cómo plantar aloe vera?
El aloe vera se reproduce por hijuelos, pequeñas plantas que crecen alrededor de la madre y mantienen sus mismas características. El mejor momento es la primavera o principios de verano, cuando la planta está en pleno crecimiento y se recupera mejor del trasplante.
¿Cómo cultivar el aloe vera paso a paso?

- Ten a mano una maceta con buen drenaje, tierra para suculentas (o mezcla con arena) y un cuchillo limpio.
- Identifica los hijuelos (de al menos 5-10 cm y con algunas raíces propias) y sepáralos de la planta madre.
- Déjalos cicatrizar 24-48 horas a la sombra para prevenir infecciones.
- Plantálos cubriendo bien las raíces y no riegues de inmediato: espera unos días y luego riega ligeramente.
¿Aloe vera al sol o a la sombra?

Prefiere luz solar indirecta y brillante. Tolera algo de sol directo (mejor por la mañana), pero la exposición prolongada en las horas fuertes puede quemar sus hojas. En interior, colócalo cerca de una ventana al este u oeste; en exterior, en semisombra (por ejemplo, bajo un árbol que filtre la luz). Los hijuelos suelen aparecer cuando la planta madre tiene entre 2 y 4 años y crece en buenas condiciones: con la luz adecuada, tu aloe crecerá sano y podrás propagarlo con facilidad.
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