Cómo Y Cuándo Trasplantar Aloe Vera

El aloe vera es de esas plantas que siempre se cuelan en casa: además de decorativa, guarda en sus hojas un gel muy apreciado en cosmética. Para que crezca sana y siga produciendo esas pencas, uno de los cuidados más importantes es el trasplante. Saber cómo y cuándo trasplantar aloe vera marca la diferencia entre un ejemplar estancado y uno que desarrolla raíces fuertes y hasta regala hijuelos.

¿Por qué trasplantar el aloe vera?

El aloe vera (Aloe barbadensis miller) es una suculenta que en la naturaleza crece en climas áridos, con mucha luz y poca humedad. Cuando la maceta se le queda pequeña o el sustrato se compacta, es momento de cambiarla: no hacerlo frena su desarrollo y afecta a sus hojas carnosas, donde acumula agua y nutrientes. Se desarrolla mejor en exterior si el clima es templado y seco. Un apunte importante: el aloe es tóxico para perros y gatos, así que manténlo fuera de su alcance.

¿Cómo trasplantar el aloe vera?

Prepara guantes (las hojas son puntiagudas), una maceta con agujeros de drenaje y un sustrato muy aireado con arena, perlita o grava que evite encharques. Ten a mano tijeras limpias por si hay que retirar raíces dañadas o hijuelos sobrantes. Tras el cambio, riega ligeramente para asentar la tierra, sin pasarte para que las raíces no se pudran. No fertilices hasta ver señales claras de adaptación y, mejor, usa una maceta de barro para favorecer la evaporación del exceso de agua.

¿Cuándo trasplantar el aloe vera?

La mejor época es la primavera, cuando suben las temperaturas y el aloe despierta de su letargo: el sistema radicular está activo y se regenera más rápido. También a principios de verano, evitando las olas de calor. Las señales que piden trasplante: raíces asomando por los agujeros, tierra muy compacta o aparición de varios hijuelos que piden espacio propio.

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