Las plantas se alimentan de los nutrientes que sus raíces extraen del sustrato, y en una maceta esos nutrientes se agotan rápido. De ahí que haya que abonar. Pero, ¿hace falta además darles vitaminas? La respuesta corta te va a sorprender: las plantas fabrican sus propias vitaminas. Vamos con la larga.
¿Necesitan vitaminas las plantas?

Las vitaminas son imprescindibles para el metabolismo de una planta, igual que para el nuestro. La diferencia es de dónde salen. Los animales no podemos sintetizar la mayoría y tenemos que comerlas; las plantas se las fabrican ellas mismas. De hecho, esa es la razón por la que comemos verdura: las vitaminas de nuestra dieta vienen, directa o indirectamente, de las plantas.
Así que una planta sana, con luz suficiente y bien abonada, no tiene un déficit de vitaminas que corregir. Lo que sí puede tener es un problema de energía cuando está bajo estrés, y ahí es donde entran los productos que solemos llamar «vitaminas para plantas», que en rigor son bioestimulantes.
¿Qué vitaminas produce una planta y para qué le sirven?
Merece la pena conocerlas, porque explican bastante bien qué está pasando dentro de la hoja:
- Vitamina B1 (tiamina). Cofactor del metabolismo de los azúcares, es decir, de convertir en energía utilizable lo que produce la fotosíntesis. Participa en la respuesta al estrés.
- Vitamina B2 (riboflavina). Precursora de dos transportadores de electrones esenciales en la respiración celular.
- Vitamina B6 (piridoxina). Cofactor en el metabolismo de los aminoácidos y antioxidante frente al daño oxidativo.
- Vitamina C (ascorbato). El principal antioxidante de la planta. Neutraliza los radicales libres que genera el exceso de luz y ayuda frente al estrés hídrico y la radiación UV.
- Vitamina E (tocoferoles). Protege las membranas celulares de la oxidación, sobre todo cuando la planta pasa frío o recibe más luz de la que puede procesar.
- Vitamina K (filoquinona). Forma parte de la cadena de transporte de electrones del fotosistema I: sin ella, literalmente, no hay fotosíntesis.
Entonces, ¿para qué sirve un bioestimulante?
Aquí está la parte útil. Cuando una planta sufre —trasplante, poda, calor extremo, frío, un traslado, una plaga recién superada— gasta mucha energía en defenderse y le queda poca para crecer. Un bioestimulante no la alimenta: le ahorra trabajo.
El caso más claro son los aminoácidos libres. Una planta fabrica sus propios aminoácidos a partir del nitrógeno, pero es un proceso que cuesta energía. Si se los das ya montados, se salta ese paso y puede dedicar ese ahorro a recuperarse. Además, algunos aminoácidos se unen a los micronutrientes formando quelatos, lo que mejora su absorción en sustratos de pH alto, donde el hierro y el manganeso suelen quedar bloqueados.
Esa es exactamente la idea detrás de nuestro Vitamin: aminoácidos libres para los momentos de bajona. Y el Plant Food, en cambio, sí es alimento: el abono que aporta los nutrientes que el sustrato ya no tiene.
¿Funcionan los remedios caseros, como regar con zumo de naranja?
No, y conviene decirlo claro porque circula mucho. Regar con zumo de naranja para «aportar vitamina C» no funciona y puede hacerle daño a la planta, por tres motivos:
- No lo necesita. La planta sintetiza su propio ascorbato; no lo absorbe por la raíz como si fuera un suplemento.
- Los azúcares alimentan a quien no debes. El zumo lleva azúcar, y el azúcar en el sustrato es un festival para hongos, bacterias y mosquitas del sustrato.
- Acidifica de golpe. Un zumo de naranja ronda un pH de 3,5. Vertido en la maceta altera bruscamente el pH y puede dañar las raíces y bloquear la absorción de otros nutrientes.
Lo mismo vale para el agua de cocer verduras con sal, los posos de café en cantidad o la leche. Si quieres tirar de casero, quédate con el humus de lombriz o un compost bien hecho, que sí aportan nutrientes de verdad.
¿Bioestimulante o abono?
No son intercambiables, son complementarios. El abono alimenta; el bioestimulante ayuda a aprovechar mejor esa comida y a superar los malos momentos. Un bioestimulante no rescata a una planta que lleva un año sin abonar, ni sustituye a la luz que le falta.
Y antes de recurrir a nada de esto, revisa lo básico: la mayoría de plantas que «no tiran» no necesitan un suplemento, necesitan más luz, un riego mejor ajustado o un sustrato que ya toca cambiar.
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