El acolchado (también mantillo o mulching) es una cubierta protectora que se extiende sobre la tierra para protegerla de la evaporación, los cambios bruscos de temperatura y la erosión.
¿Qué beneficios tiene el acolchado?
- Protege el suelo de las radiaciones solares.
- Controla las malas hierbas, dificultando su crecimiento.
- Aumenta la biodiversidad y la vida microbiana del suelo.
- Mantiene la humedad, evitando que la tierra se reseque.
- Si es materia orgánica, con el tiempo se descompone y aporta fertilización natural.
¿Qué materiales se pueden usar?
Recomendamos siempre materiales naturales y orgánicos:
- Paja (nuestra favorita): mejora aireación y humedad; como su descomposición es lenta y pobre en nitrógeno, conviene añadir fertilizante orgánico. En cada envío rellenamos los paquetes con paja para que la reutilices.
- Restos de poda triturados: ideales para árboles, ricos en carbono.
- Césped cortado: en capas finas (si se amontona se pudre); aporta nitrógeno.
- Cartón o papel reciclado: mejor para proteger el compost o en zonas muy secas.
- Grava o arlita: unos 5 cm en arbustos, setos y rosales.
- Piedras: en zonas áridas y ventosas, retienen la humedad nocturna.
- Hojas secas: como en el bosque, protegen y mantienen la humedad (ideal en otoño).
- Compost: nutre y protege a la vez.
- Acículas de pino: para plantas de suelo ácido (fresas, ajos, arándanos).
¿Cómo y cuándo acolchar?

En exterior, la mejor época es otoño y primavera (suelo húmedo y no muy frío). En macetas, cualquier momento sirve, siempre que abones y riegues antes de cubrir. Mantén una capa de unos 5 cm: ni tan fina que no proteja, ni tan gruesa que dificulte el drenaje y encharque.
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