Tras los cultivos llega el momento de devolver a la tierra sus nutrientes con mínima inversión: los abonos verdes reestructuran el suelo de forma natural.
¿Qué es el abono verde?
Son plantas que no se cultivan por su fruto, sino para dar al suelo un descanso activo: recargan su fertilidad, controlan las malas hierbas y mejoran su estructura, protegiéndolo de la lluvia y el calor. Se usa desde la antigüedad y hoy vuelve con la permacultura y la agricultura regenerativa. Sus raíces profundas airean el suelo, así que nunca se arrancan, solo se cortan.
¿Por qué utilizar abono verde?
Su mayor beneficio es la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico y aumentarlo en el suelo, uno de los nutrientes clave para las plantas. Además, al ser densos, forman una cubierta vegetal que elimina malas hierbas y evita la erosión.
¿Qué plantas se usan como abono verde?
- Crucíferas (colza, mostaza blanca, rábano): poco exigentes y de ciclo corto; mejoran la estructura y retienen nitratos.
- Leguminosas (guisantes, veza, tréboles): almacenan nitrógeno en las raíces y forman humus; ideales al instaurar el huerto.
- Gramíneas (centeno, cebada, avena): ricas en carbono; se asocian con leguminosas para equilibrar la proporción carbono-nitrógeno.

¿Cuándo sembrar el abono verde?
Se siembra en varios momentos del año. Tras germinar, crece más rápido que las malas hierbas y a los 2 meses forma una cubierta densa. A los 3-4 meses se corta, se deja secar una semana y se entierra. Por estación:
- Primavera: mostaza blanca.
- Verano: mostaza blanca, centeno y veza.
- Otoño: centeno.
- Invierno: veza.
Es tu gran aliado en épocas de baja productividad: regenera el suelo de forma natural y requiere poca vigilancia.
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