Si estás aquí es porque probablemente algo no marcha bien en tus plantas: las ves decaídas, con hojas agujereadas o con la presencia de un habitante poco deseado, el pulgón. Te contamos de forma concisa cómo eliminar los pulgones de las plantas. ¡Toma nota!
¿Cómo saber si tengo pulgón?
El pulgón es una de las plagas más comunes, tanto en interior como en exterior, y muy fácil de detectar: suele estar en el envés de las hojas y en el tallo, es de color verde o negro y tiene el cuerpo alargado. Sus causas más frecuentes son la subida de temperaturas, la falta de nutrientes o el exceso de riego.

Debilitan la planta y retrasan su crecimiento, deforman las hojas (arrugadas y amarillentas), impiden nuevos brotes, facilitan la aparición del hongo de la negrilla y, al cubrir la planta de melaza pegajosa, atraen hormigas. De hecho, si ves hormigas, sospecha: suelen «proteger» a los pulgones a cambio de esa melaza.
¿Cómo prevenir el pulgón?
- Fertiliza de forma orgánica: una planta bien nutrida es menos susceptible a las plagas.
- Ten cerca aromáticas repelentes como romero, lavanda o menta.
- Usa purín de ortigas, cola de caballo o aceite de neem de forma preventiva.
- Agrupa especies para fomentar la biodiversidad y atraer depredadores del pulgón como mariquitas y crisopas.
¿Cómo eliminar el pulgón?
La mejor solución es el jabón potásico: diluye 5-10 ml por litro de agua en un pulverizador y aplica a primera hora de la mañana, evitando las horas de calor y procurando que la planta llegue seca a la noche (la humedad favorece hongos). Otra opción es espolvorear tierra de diatomeas, que actúa sobre el exoesqueleto del insecto. Y el purín de ortigas refuerza las defensas de la planta y actúa como repelente (aplicación foliar cada 2-3 días en tratamiento curativo).
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