Cómo No Matar A Tus Plantas De Interior Y Exterior

Las plantas, de interior o de exterior, son parte de la familia de todo Pur Planter. Suelen ser fáciles de cuidar: solo hay que informarse bien de las necesidades de cada una y dedicarles algo de tiempo y cariño. Aquí van los consejos esenciales para que su cuidado sea todo un éxito.

¿Cómo cuidar las plantas de interior?

Conoce tu planta y la luz que necesita
  1. Conoce su luz. Investiga cuánta luz necesita (las ventanas al sur reciben más). Guía básica: mucha luz = 4-6 h de sol directo; luz media = 2-3 h; poca luz = 1 h.
  2. Riega con criterio. Mete el dedo hasta el nudillo: si sale seco, riega; si sale húmedo, espera. Usa agua tibia (la fría o muy caliente da un shock a las raíces) y, una vez al mes, riega abundantemente en el fregadero para arrastrar sales.
  3. Fertiliza cada 3 semanas, ya que en maceta no se renueva la materia orgánica como en el exterior. Los tres nutrientes clave son nitrógeno, fósforo y potasio.
  4. Poda hojas secas y ramas moribundas para que no se propaguen enfermedades.
  5. Gira la maceta de vez en cuando para que reciba luz por todos lados.
  6. Limpia el polvo de las hojas (con un paño húmedo o un enjuague suave): tapona los poros y resta belleza.
  7. Aléjala de la calefacción y el aire acondicionado: el flujo de aire seca las hojas. Un humidificador ayuda mucho.

¿Cómo cuidar las plantas de exterior?

Evita regar de más las plantas de exterior
  1. No riegues de más. La tierra debe estar húmeda sin encharcar. Si las hojas se ponen amarillas y decaen, probablemente sea exceso de agua.
  2. Quita las malezas: compiten por nutrientes y espacio.
  3. Abona con orgánicos. Aportan más micronutrientes que los químicos y cuidan el medio ambiente; mezcla el abono unos centímetros bajo la superficie.
  4. No plantes muy profundo: el cepellón debe quedar justo bajo la superficie. Si la planta se marchita sin motivo, revisa la profundidad.
  5. Espacia las plantas que estén demasiado juntas: si compiten, no crecen bien.
  6. Corta lo enfermo o muerto desde la base y no dejes esos restos cerca (contagian).
  7. Drena bien la tierra. Si se encharca, las raíces se pudren; mejora el drenaje con grava o mezclando arena.

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