Somos muchos los amantes de las plantas, pero a menudo no damos con el alimento ideal para ellas y nos perdemos entre tanta oferta, sobre todo al empezar. Por eso, aquí van los que para nosotros son los 5 imprescindibles en fertilizantes caseros y naturales. ¡Toma nota!

¿Qué es un fertilizante natural?
Los fertilizantes naturales son abonos que se obtienen de la descomposición de materia orgánica, de origen animal o vegetal. Su objetivo es nutrir el suelo devolviéndole los micro y macronutrientes que la planta necesita, de forma respetuosa con el medio ambiente. Ojo a un matiz honesto: los abonos caseros son estupendos para reciclar y experimentar, pero no siempre igualan la eficacia de un abono orgánico ya formulado.
¿Cuáles son los mejores abonos caseros para plantas?
1. Estiércol de caballo
Una de las mejores formas de enriquecer el suelo es el estiércol de animales herbívoros, usado como abono desde hace siglos. El estiércol de caballo es un aliado excelente para el compostaje y el vermicompostaje. Como su aporte de nutrientes es modesto (aprox. 0,6% nitrógeno, 0,6% fósforo, 0,4% potasio), conviene complementarlo con humus de lombriz líquido. Tienes más en nuestra guía de tipos de estiércol.
2. Humus de lombriz, el rey de los abonos naturales
No podíamos seguir sin nombrar al rey de los abonos orgánicos. El humus de lombriz es el resultado de la transformación que hacen las lombrices rojas californianas del compost (estiércol, restos vegetales, papel y cartón). Lo encontrarás de dos formas:
- El humus de lombriz sólido, de aspecto y olor a tierra de bosque, que aumenta la fertilidad y airea el sustrato.
- El humus de lombriz líquido, los lixiviados de las lombrices, considerado el auténtico «oro líquido» para las plantas.
3. Té de plátano

Aprovechar las cáscaras de plátano es una opción natural, ecológica y muy económica: son ricas en potasio, clave para el crecimiento y la floración. Para preparar un té de plátano, deja las cáscaras en remojo en agua durante 2-3 días, cuela y riega con esa agua diluida.
4. Cáscaras de huevo

Las cáscaras de huevo aportan un extra de calcio que favorece el desarrollo de las plantas, y además sirven como barrera casera contra caracoles y babosas. Tritúralas y mézclalas con el sustrato.
5. Cenizas de madera

Las cenizas de la chimenea tienen una segunda vida como fertilizante rico en fósforo y potasio. Eso sí: dilúyelas en agua y pulveriza el suelo, y úsalas con moderación para no alterar el pH del sustrato.
Preguntas frecuentes
Los fertilizantes naturales son abonos obtenidos de la descomposición de materia orgánica, animal o vegetal. Nutren el suelo devolviendo los micro y macronutrientes que las plantas necesitan.
El natural se obtiene de residuos orgánicos (estiércoles, restos vegetales, humus…), es respetuoso con el medio ambiente e inocuo para personas y mascotas. El químico es de origen sintético y suele dar soluciones instantáneas, a veces contraproducentes para el desarrollo natural de la planta.
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