El poto (Epipremnum aureum) es una de las plantas de interior más populares por su facilidad de cuidado. Aun así, conviene saber cómo y cuándo trasplantarlo para que sus raíces tengan espacio y el sustrato esté en las mejores condiciones. Te contamos todo lo que debes saber.
¿Por qué trasplantar el poto?
El poto tiene un sistema radicular que se expande rápido: cuando las raíces crecen demasiado, la maceta se le queda pequeña y limita su desarrollo. Si no se trasplanta, puede mostrar signos de estrés como hojas amarillentas o crecimiento frenado. Con el trasplante adecuado, seguirá creciendo frondoso y fuerte.
¿Cómo trasplantar un poto?
Elige una maceta ligeramente más grande que la anterior (si es excesiva, tardará en adaptarse y el sustrato retendrá demasiada humedad, con riesgo de pudrición). El sustrato ideal es ligero, aireado y con buen drenaje: una mezcla para plantas de interior con algo de perlita o arena. Y si quieres que crezca más frondoso, coloca un tutor para guiar su crecimiento vertical: al ser trepadora, desarrollará hojas más grandes y densas.
¿Cuándo trasplantar un poto?
La primavera es la mejor estación: la planta retoma su crecimiento activo tras el invierno y se adapta mejor. Evita el trasplante en pleno invierno o en reposo. La excepción: si hay un problema urgente de raíces (plagas o podredumbre), trasplántalo de inmediato, sea la época que sea, para frenar el daño.
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