En resumen: el aloe vera (Aloe barbadensis) es una suculenta resistente y utilísima: sus hojas carnosas guardan un gel calmante muy usado en cosmética y para pequeñas quemaduras. Quiere mucha luz (incluso sol directo), sustrato drenante y poco riego. Ojo: aunque el gel se usa en personas, la planta es tóxica para perros y gatos si la mordisquean.
Es la suculenta práctica por excelencia: bonita, casi inmortal y con un uso que va más allá de lo decorativo.
El género Aloe reúne unas 500 especies de suculentas de origen africano, muchas puramente ornamentales (aristata, striata, variegata, juvenna, brevifolia...) y otras apreciadas por sus propiedades. La estrella práctica es el Aloe barbadensis, el «aloe vera» de toda la vida, el que se cultiva a gran escala por su gel. En Pur Plant encontrarás precisamente este, el más famoso y útil.
Dentro de sus hojas carnosas hay un gel transparente que se usa desde hace siglos en cosmética e higiene y, de forma tradicional, para calmar pequeñas quemaduras e hidratar la piel. Es el motivo por el que aparece en tantísimos productos. Un matiz importante: justo bajo la piel de la hoja hay un látex amarillo (la aloína) que sí es irritante, así que no es lo mismo el gel interior que la hoja entera. Para usos terapéuticos, consulta siempre a un profesional.
Se cuida como la suculenta de desierto que es: mucha luz (tolera el sol directo), sustrato muy drenante de cactus y riego escaso, dejando secar la tierra por completo entre riegos. Teme el encharcamiento y las heladas. Va bien tanto en interior junto a una ventana luminosa como en exterior a pleno sol en clima cálido. Si se pone blando o marrón, casi siempre es por regar de más o por frío.
Aunque su gel se use en personas, la planta es tóxica para perros y gatos si la ingieren, por ese látex amarillo. Tienes el detalle en nuestra guía de cuidados del aloe vera, y si se estropea, en la guía de problemas. Y aquí tienes toda la colección de aloe vera disponible en Pur Plant.