En resumen: «suculenta» no es una familia botánica, sino una forma de vida: plantas que almacenan agua en hojas, tallos o raíces para aguantar la sequía. Por eso hay suculentas en familias muy distintas. Todas comparten lo mismo: mucha luz, sustrato drenante y muy poca agua. En Pur Plant tienes más de 25 variedades.
Son las plantas más agradecidas que existen para quien se olvida de regar, y las más fáciles de multiplicar: en muchas basta con una hoja para tener una planta nueva.
Son las que guardan el agua en hojas carnosas, y las más reconocibles. El árbol de jade (Crassula ovata) es el clásico entre los clásicos: tronco leñoso, hojas redondeadas y una longevidad enorme. La haworthia forma rosetas compactas con dibujos blancos, perfecta para escritorios y espacios pequeños.
El sedum burrito tiene tallos colgantes cubiertos de hojas regordetas, ideal para estanterías. Y en el extremo de lo curioso están los lithops o piedras vivas: imitan guijarros para pasar desapercibidas ante los herbívoros. Ojo con ellos, porque su riego es muy particular y no perdonan el exceso.
Un grupo que ha ganado muchísima popularidad. El senecio rowleyanus o collar de perlas es el más deseado: tallos finos con esferas verdes que cuelgan como un collar. La ceropegia woodii o rosario hace lo propio con hojas acorazonadas y jaspeadas.
Y la hoya, la flor de cera, aunque no siempre se la considera suculenta al uso, guarda agua en sus hojas gruesas y se cuida igual. Todas ellas piden mucha luz indirecta y muy poco riego: al colgar, es aún más fácil pasarse con el agua sin darse cuenta.
Las que aportan estructura y verticalidad. La sansevieria o lengua de suegra es la reina indiscutible: aguanta poca luz, olvidos de riego y prácticamente cualquier maltrato, y la tienes en un montón de variedades (trifasciata, golden, mikado, trenzada, green star, dark green).
La pata de elefante (Beaucarnea) almacena agua en su tronco engrosado y parece un bonsái natural. Y las euphorbias, como la milii o corona de Cristo, añaden espinas y flor, aunque hay que tratarlas con respeto: su látex es irritante.
Es la duda más repetida y tiene una respuesta sencilla: todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus. Lo que define a un cactus son las areolas, esas almohadillas de las que brotan las espinas y las flores. Si una planta carnosa no tiene areolas, es suculenta pero no cactus.
Para empezar sin miedo, sansevieria o árbol de jade: son casi indestructibles. Para una estantería, collar de perlas o ceropegia. Para un escritorio, haworthia o cualquiera de las minis. Y si quieres una pieza con carácter, la pata de elefante o los lithops.
El fallo más común con todas ellas es el mismo: regar de más. Tienes el detalle de riego, luz y sustrato en nuestra guía de cuidados de las suculentas, y si alguna se pone blanda o se estira, en la guía de problemas.
Y aquí tienes toda la colección de suculentas disponible en Pur Plant.