Nos preguntan mucho cuáles son los mejores abonos orgánicos para las plantas de interior y en qué se diferencian de los convencionales. Te lo contamos para que te animes a probarlos en tu jungla urbana.
¿Qué son los abonos orgánicos?
Son abonos obtenidos de la descomposición de materia orgánica (animal o vegetal). Nutren el suelo devolviendo los micro y macronutrientes que las plantas necesitan, sin químicos que dañen la tierra. Los químicos, en cambio, son una solución rápida pero pueden contaminar el agua y degradar el suelo a largo plazo. Los encontrarás peletizados, líquidos o sólidos.
Humus de lombriz: ¿el mejor abono orgánico?
Abono 100% natural, rico en microorganismos, resultado de la transformación por las lombrices rojas californianas (Eisenia foetida) del compostaje de estiércol y restos orgánicos. En sólido o líquido, de partícula fina y sin malos olores: aumenta la fertilidad del suelo y va bien a todo tipo de plantas.
Estiércol
Usado desde hace miles de años. Los mejores proceden de animales herbívoros (caballo, oveja, vaca, gallinaza). En la tienda lo tienes como pellets de estiércol de caballo deshidratado: limpio, sin olores y fácil de usar en macetas. Tienes más detalle en el post sobre tipos de estiércol.
Tierra de diatomeas
Un mineral de origen vegetal a base de algas. Además de fertilizar (aporta silicio y calcio), actúa como insecticida ecológico frente a plagas. Un dos en uno apto para todo tipo de plantas. Te lo contamos en qué es la tierra de diatomeas.
Abonos verdes
Plantas que no se cultivan por su fruto sino como fertilizante: cubren el suelo, evitan la evaporación y lo protegen de la erosión. Ejemplos: mostaza blanca y centeno. Muy usados en agricultura regenerativa y permacultura.
El compost

Es el reciclaje de la naturaleza: los residuos orgánicos se descomponen y se transforman en humus y sales minerales que nutren el suelo. Un abono ideal para todas tus plantas.
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