Cómo Eliminar El Oídio En Las Plantas

Con la llegada de la humedad del otoño, el huerto o el jardín se llenan de nuevos habitantes. Entre ellos los hongos: seres microscópicos que pueden traer beneficios, como los micorrícicos, o grandes perjuicios, como el protagonista de este post. Hoy te contamos cómo eliminar el oídio en las plantas.

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¿Qué es el oídio?

El oídio, también llamado mildiu polvoriento, ceniza o blanqueta, es una enfermedad producida por hongos ascomicetos del orden Erysiphales. Se extiende por todo el mundo causando problemas en numerosos cultivos y es un factor limitante en su producción. Afecta principalmente a cucurbitáceas, solanáceas, frutales, rosales, vid o fresa, y para cada uno existe una especie de oídio diferente, algo que hay que tener en cuenta al escoger el tratamiento.

Estas son sus características comunes: son parásitos obligados, es decir, solo completan su desarrollo sobre un huésped vivo y no pueden cultivarse en un medio artificial. Se desarrollan sobre órganos aéreos verdes (hojas, frutos, tallo) formando un micelio superficial externo con haustorios, que penetran en el huésped para absorber nutrientes.

Se reproducen de forma sexual y asexual. En la sexual forman una estructura llamada cleistotecio, que alberga las ascosporas y da lugar a hongos con nueva información genética. En la asexual se forman miles de conidios dispersados por el viento, sin nuevo material genético.

Te lo explicamos en un minuto en este vídeo:

¿En qué condiciones aparece?

La temperatura óptima para su desarrollo se sitúa entre 25 y 28 °C, aunque la enfermedad puede comenzar desde los 15 °C. La humedad la favorece, ya que una alta humedad relativa ayuda a la germinación de las conidias; sin embargo, las lluvias pueden frenar su desarrollo. Aun así, depende sobre todo de la temperatura: puede germinar con una humedad relativa del 20 % si la temperatura es la óptima. La luz escasa y difusa también le favorece, igual que una fertilización nitrogenada alta.

Sus síntomas son característicos: el micelio y las conidias aparecen como manchas pulverulentas redondeadas de color blanco sobre los tejidos afectados, además de desecación principalmente en el haz de las hojas. Para detectarlo pronto conviene observar la planta al menos 2 veces por semana, porque se dispersa muy rápido; cuando la enfermedad avanza, las hojas se vuelven amarillas y mueren.

Oídio en un fruto

¿Qué daños causa?

Además de los daños «estéticos» y la absorción de nutrientes, la aparición del micelio blanco reduce la fotosíntesis, disminuyendo la tasa de crecimiento vegetal. Otros daños frecuentes son el aborto floral y la entrada de otros patógenos por las heridas que genera el hongo.

Otro gran problema es que este tipo de hongos son muy susceptibles de generar resistencias: producen esporas repetidamente y en gran cantidad, lo que crea nueva genética y organismos capaces de resistir a los fungicidas.

¿Cómo combatirlo?

Oídio en un cultivo
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Cuando se dan las condiciones favorables y tenemos un cultivo susceptible, podemos aplicar tratamientos preventivos con fungicidas de contacto:

  • Purín de ortigas: tiene acción fungicida y protege frente a algunos insectos plaga. Lo encontrarás entre nuestros fitosanitarios ecológicos.
  • Cola de caballo (Equisetum arvense): muy utilizada en jardinería ecológica por su acción antifúngica sobre las plantas y su aporte de silicio, que refuerza los tejidos vegetales.
  • Aceite de neem: indicado no solo como preventivo, sino también como tratamiento curativo. Se puede aplicar por pulverización foliar y vía riego.

¿Qué remedios caseros funcionan?

  • Leche: numerosos estudios han corroborado su uso para controlar el oídio. Pulveriza leche del 5 al 10 % mezclada con agua, una vez por semana.
  • Azufre, que funciona especialmente bien con los ascomicetos y puede ser curativo en algunos puntos del ciclo del hongo.
  • Trichoderma, un hongo de suelo que combate hongos fitopatógenos de forma rápida y económica.
  • Bacillus subtilis, una bacteria biofungicida de amplio espectro que produce antibióticos capaces de inhibir la germinación de las esporas y competir con hongos de suelo.

Aunque existen numerosos remedios, no olvidemos que es un hongo capaz de generar resistencias, uno de los grandes problemas de la agricultura actual. No se puede asegurar que no aparezca, pero muchas veces no llega a ser un verdadero problema si cesan las condiciones favorables para su desarrollo.

Referencias

  • Apablaza, G., Díaz, M. J., San Martín, R. y Moya, E. (2002). Control de oidio de las cucurbitáceas con saponinas presentes en extractos de quillay (Quillaja saponaria). Ciencia e Investigación Agraria, 29(2), 83-90.
  • Bettiol, W. (2006). Productos alternativos para el manejo de enfermedades en cultivos comerciales. Fitosanidad, 10(2), 85-98.
  • Tenorio, R., Terrazas, E., Alvarez, M. T., Vila, J. L. y Mollinedo, P. (2010). Concentrados de saponina de Chenopodium quinoa y de Caiophora andina: alternativas como biocontroladores de hongos fitopatógenos. Revista Boliviana de Química, 27(1), 33-40.

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