Plantar arándanos es una actividad muy gratificante para los amantes del autocultivo. Con las condiciones adecuadas puedes disfrutar de estas deliciosas y saludables frutas tanto en el huerto como en una maceta en casa. Con un poco de atención, agua y paciencia, tendrás tu propia cosecha de arándanos frescos. Te contamos cómo.
¿Cómo plantar arándanos?
La clave de los arándanos es el suelo ácido, con un pH entre 4,5 y 5,5, bien drenado y rico en materia orgánica. Estos son los puntos esenciales:
- Sustrato: en maceta, usa tierra para plantas acidófilas o una mezcla de turba y compost para dar acidez.
- Riego: regular pero sin encharcar (el exceso pudre las raíces). El agua de lluvia es lo ideal por ser naturalmente más ácida.
- Luz: al menos 6 horas de sol directo al día.
- Abono: un fertilizante para acidófilas, mejor a base de algas como nuestro Plant Food, a inicios de primavera y en verano. Evita los ricos en nitrógeno.
- Poda: a partir del tercer año, en invierno, para eliminar ramas muertas o débiles.
- Polinización: ten al menos dos variedades distintas para favorecer la polinización cruzada y aumentar la cosecha.
¿Cómo germinar arándanos desde semilla?

Consigue semillas ecológicas (compradas o extraídas de frutos eco). Las semillas de arándano necesitan estratificación fría, que simula el invierno y rompe su latencia: coloca las semillas en papel húmedo o musgo de turba dentro de una bolsa con agujeros y guárdalas en el frigorífico durante 10-12 semanas. Después, ¡a plantar!
¿Cómo sembrar arándanos?
Llena macetas o bandejas con tierra ligera y ácida (mezcla de turba y arena). Siembra las semillas superficialmente, cubriéndolas apenas con tierra, y colócalas en un lugar cálido con buena luz indirecta. Mantén la tierra constantemente húmeda (no empapada). Un terrario de cristal funciona muy bien como estación de germinación: crea un ambiente húmedo controlado y además decora. La germinación puede tardar de 3 semanas a 2 meses, así que mantén la humedad y la temperatura estables.
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