Podar un naranjo es esencial para mantener su salud, mejorar la producción de frutos y darle una estructura fuerte y equilibrada. Te contamos cómo y cuándo podar un naranjo, con los mejores consejos para hacerlo bien.
¿Cómo se poda un naranjo?
Antes de empezar, ten a punto las herramientas (tijeras de podar, sierra para ramas gruesas y guantes), siempre limpias y desinfectadas para no propagar enfermedades. Las claves:
- Poda de formación (árboles jóvenes): elige 3-4 ramas principales bien distribuidas que hagan de andamiaje.
- Elimina ramas muertas, enfermas o dañadas con cortes limpios justo por encima del collar de la rama.
- Aclara el interior: retira ramas cruzadas o que crezcan hacia dentro para mejorar la circulación de aire y la entrada de luz.
- Quita los chupones (brotes verticales vigorosos sin fruto): consumen energía que resta a la producción.
¿Cuándo se poda?

El mejor momento es a finales del invierno o principios de la primavera, justo antes del nuevo crecimiento y con el árbol en reposo. En verano puedes hacer una poda ligera para quitar chupones y mantener la forma. Evita podar en pleno invierno: las heladas dañan los cortes recientes.
¿Y si está en maceta?
Es muy parecido, pero con el espacio de raíces limitado conviene controlar el tamaño: corta las ramas más largas para una estructura compacta y equilibrada, y aclara el follaje para que la luz llegue a toda la planta y prevenir hongos.
¿Qué hacer después de podar?
Mejor podas ligeras y regulares que una drástica (podar en exceso debilita el árbol). Después, riega bien y aplica un fertilizante equilibrado en nitrógeno, fósforo y potasio para estimular el nuevo crecimiento. Vigila plagas y enfermedades durante la temporada.
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