Si tu hortensia parece pedir más espacio o su maceta ya no da más de sí, ha llegado el momento de actuar. Saber cómo y cuándo trasplantar hortensias marca la diferencia entre una planta estancada y una que florece con fuerza. Aquí tienes las claves paso a paso.
¿Por qué trasplantar las hortensias?
Un buen trasplante mejora el aspecto de la planta y le permite desarrollar un sistema radicular más sano. Las hortensias trasplantadas en el momento adecuado florecen con más energía y absorben mejor los nutrientes; además, previene el encharcamiento, la compactación del sustrato y el agotamiento del suelo.
¿Cómo trasplantar hortensias?
Elige una maceta un par de tallas mayor (2-3 cm más de diámetro); si va al suelo, asegúrate de que drene bien y tenga materia orgánica. Retira la planta con cuidado, desenreda las raíces apelmazadas y elimina parte del sustrato antiguo (o todo si venía con problemas de compactación, sales o plagas). Usa un sustrato orgánico aireado y con buen drenaje. Riega bien tras el cambio para evitar bolsas de aire, no fertilices hasta pasadas unas semanas y añade unas gotas de Vitamin para una mejor adaptación.
¿Cuándo trasplantar hortensias?
Evita la floración activa y el pleno verano, cuando el calor y la pérdida de raíces juegan en contra. Lo ideal es hacerlo en otoño o a inicios de primavera, con la planta en reposo o justo antes de arrancar. Si el crecimiento se ha frenado, las hojas se hacen más pequeñas o el riego ya no dura, es señal de que ha llegado la hora: dale margen para enraizar antes de la siguiente floración.

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