Las hojas amarillas en orquídeas pueden deberse a muchos factores, pero casi siempre son un indicador de que algo no se está haciendo bien con sus cuidados. Otro síntoma muy común son las manchas amarillas en las hojas. Te contamos con detalle los síntomas y sus soluciones.
¿Qué cuidados básicos necesita una orquídea?
Las orquídeas son originarias de los bosques tropicales húmedos de Asia y Centroamérica. Hoy encontramos en el mercado muchos híbridos con flores de distintos colores, que suelen venderse en tiestos transparentes: esa transparencia permite que las raíces reciban la luz necesaria.
- Son muy exigentes con la luz. Es común verlas cerca de las ventanas, pero conviene evitar el sol directo, una de las principales causas de quemaduras en las hojas.
- Riego frecuente. Necesitan agua constante pero con buen drenaje. Retira el exceso del platillo para evitar la pudrición de la raíz.
- Mucha humedad ambiental. Pulveriza a menudo, a diario si es posible, pero evitando rociar las flores.

¿Puede ser por un mal riego?

Aunque puede darse por falta de riego, generalmente ocurre cuando nos excedemos con el agua. También es muy importante regar con agua destilada o blanda, como el agua de lluvia reutilizada: las orquídeas son extremadamente sensibles a las aguas duras.
Si por el contrario crees que le falta agua, fíjate en sus raíces: las phalaenopsis suelen tenerlas en tonos blanquecinos cuando están sedientas. Puedes ampliar en nuestra guía de cómo y cuándo regar una orquídea.
¿Y por una mala iluminación?
Como decíamos, hay que evitar a toda costa la exposición directa al sol: las hojas pueden quemarse y tornarse amarillas, lo que acaba afectando también a las flores. Retirar solo la parte enferma será clave para su supervivencia. Si aparecen puntas secas, suele apuntar en la misma dirección.
¿Influye el abonado?
Sí: pueden sufrir decoloraciones tanto por exceso como por escasez de abono. Lo aconsejable es utilizar un fertilizante orgánico durante el riego y preferiblemente en época de crecimiento.
¿Puede ser una enfermedad?
- Hongos. Suelen aparecer por falta de iluminación, exceso de humedad o mal drenaje y ventilación. Se detectan por pequeñas motas amarillas con un punto negro en el centro. Además de mejorar los cuidados, puedes usar un fungicida natural.
- Virus. Lamentablemente tiene difícil solución y, si la planta sobrevive, probablemente no volverá a florecer.
- Bacterias. Aparece una necrosis amarillenta que segrega una sustancia aceitosa y se va oscureciendo. Conviene podar las partes afectadas con herramientas esterilizadas y extremar el cuidado del riego.
- Falta de hierro. Puedes probar con remedios caseros para la clorosis o con un corrector de deficiencias.

¿Cómo recuperarla?
Lo primero es identificar la causa, prestar más atención y tener paciencia. Volver a sus cuidados básicos esenciales será la clave de su recuperación. ¡Larga vida a las orquídeas!
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