En resumen: un terrario es un mini jardín en un recipiente de cristal, un pequeño ecosistema decorativo. Los hay cerrados (tropicales, casi autosostenibles) y abiertos (para cactus y suculentas), en distintos recipientes y también en kits DIY para montarlos tú. En Pur Plant tienes una gran variedad, ya montados o para crear.
Es una forma preciosa de tener un «jardín eterno» en casa, con muy poco mantenimiento si eliges bien el tipo.
Se pueden clasificar de varias formas. Por su cierre: los cerrados retienen la humedad y son ideales para plantas tropicales, funcionando casi como un ecosistema autosostenible; los abiertos, más ventilados, van mejor para cactus y suculentas. Por su contenido: tropicales (con fittonias, helechos o ficus), de cactus y suculentas, o acuáticos con bolas de musgo Marimo. Y por el recipiente: bol, botella, esfera, ovo... Además, están los kits DIY para diseñarlo tú mismo.
La regla de oro es agrupar plantas con necesidades parecidas de luz y riego. Para terrarios cerrados, tropicales pequeñas: fittonias, hypoestes, helechos, pileas, peperomias, ficus microcarpa, hiedra mini, sansevierias enanas o tradescantias, rematando con una capa de musgo. Para terrarios abiertos, cactus y suculentas. Un error habitual es llenarlo del todo: deja hueco para que las plantas y sus raíces crezcan.
Un terrario cerrado busca el equilibrio entre humedad, luz y ventilación. Quiere luz indirecta brillante (nunca sol directo, que lo sobrecalienta), riego mínimo —el agua se recicla por condensación, así que solo un poco si el sustrato está muy seco, y con agua sin cloro ni cal— y una ventilación ocasional abriéndolo de vez en cuando para evitar moho. Limpia el cristal para que entre bien la luz. Si quieres montar el tuyo, la base es: capa de arlita para drenaje, carbón o biochar, sustrato, plantas espaciadas y musgo por encima.
Tienes el paso a paso completo en nuestra guía de cuidados del terrario, y si algo va mal, en la guía de problemas. Y aquí tienes toda la colección de terrarios disponible en Pur Plant.