En resumen: las monsteras son aráceas trepadoras de las selvas de Centroamérica, famosas por las fenestraciones: esos agujeros y cortes en las hojas que aparecen cuando la planta madura. En Pur Plant tienes una veintena de referencias, de la clásica deliciosa a joyas de coleccionista como la Thai Constellation. Ojo: todas son tóxicas para perros y gatos.
En la naturaleza son epífitas trepadoras: nacen en el suelo y suben por los troncos buscando la luz. Ese detalle es la clave para cuidarlas bien, porque explica por qué un tutor les cambia la vida.
Monstera deliciosa: la clásica
Es la monstera por antonomasia y la que casi todo el mundo busca: hojas enormes, profundamente hendidas, sobre un porte que llena una estancia entera. Es además la más resistente y de crecimiento más rápido, así que es la mejor para empezar. La tienes en mini, M y L.
Su nombre viene de su fruto: en su hábitat produce una espiga comestible que sabe a mezcla de piña y plátano, aunque en interior prácticamente nunca fructífica.
Monstera adansonii o monkey
La monkey leaf tiene hojas más pequeñas y ovaladas, perforadas por agujeros ovalados que no llegan al borde. Es trepadora y colgante a la vez, así que funciona igual de bien en una estantería que guiada por un tutor.
Es de las más fáciles del género, y la tienes también en versión variegada y mint, con manchas claras muy vistosas.
Monsteras variegadas: albo y Thai Constellation
Las piezas de coleccionista. La monstera variegada o albo tiene sectores blancos irregulares, a veces con medias hojas completamente blancas. Es inestable: cada hoja sale distinta y puede revertir a verde si le falta luz.
La Thai Constellation funciona al revés: se obtuvo en laboratorio y su variegación crema, salpicada como un cielo estrellado, es estable y no revierte. Ambas crecen despacio, porque tienen menos clorofila, y necesitan mucha luz indirecta. La tienes en mini, M y L.
Monsteras de coleccionista y falsas monsteras
La siltepecana luce hojas plateadas con nervios oscuros; la dubia es rastrera y se pega literalmente al tutor, formando un mosaico plano; la obliqua de Perú y la esqueleto llevan la fenestración al extremo, con más agujero que hoja; y la burle marx añade su propio patrón.
Un aviso útil: la monstera minima no es una monstera. Se trata de Rhaphidophora tetrasperma, de otro género, y se le llama así porque parece una deliciosa en miniatura. Lo mismo pasa con la amydrium silver. Se cuidan igual, pero conviene saberlo.
Por qué tienen agujeros y cómo conseguirlos
Las fenestraciones no son un capricho estético. La explicación más aceptada es que permiten que la luz llegue a las hojas inferiores y que el viento y la lluvia tropical atraviesen la hoja sin romperla.
Y aquí está la clave práctica: las hojas jóvenes salen enteras. Los agujeros aparecen con la madurez y, sobre todo, cuando la planta trepa. Si le pones un tutor de musgo y le das buena luz indirecta, entenderá que puede producir hojas más grandes y hendidas. Sin tutor y con poca luz, se quedará con hojas pequeñas y cerradas.
Tienes el detalle de riego, luz y tutorado en nuestra guía de cuidados de la monstera, y si amarillea o no fenestra, en la guía de problemas.
Y aquí tienes toda la colección de monsteras disponible en Pur Plant.