En resumen: el género Philodendron reúne cientos de aráceas tropicales y es uno de los favoritos del coleccionismo de plantas: follaje espectacular, aterciopelado o variegado, y variedades para todos los niveles. En Pur Plant tienes más de 30 referencias. Ojo: todas son tóxicas para perros y gatos.
La clave para elegir y cuidar bien un philodendron es entender su forma de crecer: los hay trepadores, reptantes y de porte compacto, y cada grupo se cultiva distinto.
Son los más comunes y los más fáciles. En la naturaleza trepan por los troncos, y en casa desarrollan hojas mucho más grandes si les das un tutor de musgo. El Brasil y el Scandens (el de hoja de corazón) son los clásicos de iniciación, rápidos y agradecidos, preciosos colgando.
De ahí se sube de nivel a los aterciopelados: el Micans, de hoja pequeña y tacto de terciopelo; el Melanochrysum, de hojas alargadas verde oscuro con nervios dorados; el Gigas; el Billietiae, de pecíolos naranjas; y el Squamiferum, con tallos peludos rojizos. También el Golden Saw y el Piper Ornatum.
Aquí cambia todo. En lugar de trepar, crecen en horizontal: su rizoma repta por la superficie del sustrato y va sacando hojas hacia arriba. Por eso piden macetas anchas y poco profundas, no tutores.
Son las joyas de hoja grande y aterciopelada: el Gloriosum, de hojas acorazonadas con nervios blancos; el Mamei, jaspeado plateado; el Jose Buono, enorme y variegado; y el Choco Empress, de tono chocolate. Crecen despacio, pero cada hoja es un espectáculo.
Los que no trepan apenas y forman una mata vistosa, ideales si quieres color sin complicarte con tutores. El Birkin luce finas rayas blancas sobre verde; el Moonshine es de un verde lima luminoso; y el Prince of Orange, el Ring of Fire, el Sun Red y el Black Cardinal despliegan brotes que cambian del naranja al rojo o al casi negro según maduran. También entran aquí el Lime y el Neon, de un verde ácido inconfundible.
Las más codiciadas. El Pink Princess tiene una variegación rosa natural y estable, distinta en cada hoja, que lo ha convertido en un icono del coleccionismo. Le acompañan el White Princess y el Green Princess, con sectores blancos, el Pink Bikini y variegados como el Burle Marx.
Un aviso importante para no llevarte un chasco: no confundas el Pink Princess con el Pink Congo. El Congo se vuelve rosa por un tratamiento químico temporal y revierte a verde a los pocos meses; el Princess es rosa de verdad y para siempre. Eso sí, su variegación es inestable y hay que guiarla con luz y poda: una hoja completamente rosa no tiene clorofila y acaba muriendo.
Si empiezas, un trepador clásico: Brasil, Scandens o Micans. Si quieres color sin tutor, un Birkin o un Moonshine. Si ya coleccionas y tienes buena luz y humedad, un reptante aterciopelado como el Gloriosum o una variegada como el Pink Princess.
Todos comparten cuidados de arácea: luz indirecta brillante, sustrato aireado que drene bien y riego cuando los primeros centímetros se sequen. Y recuerda que todos son tóxicos para mascotas. Tienes el detalle en nuestra guía de cuidados del philodendron, y si aparece algún problema, en la guía de problemas.
Y aquí tienes toda la colección de philodendrons disponible en Pur Plant.