Con la entrada del otoño, las temperaturas todavía son algo elevadas y las lluvias crean el escenario perfecto para la aparición de la roya. Te contamos qué es este hongo, cómo identificarlo y qué hacer para que no te dé ningún dolor de cabeza.
¿Qué es la roya y cómo se identifica?
La roya, también llamada óxido, es una enfermedad causada por hongos, muy común en las plantas. Los primeros síntomas son manchas circulares color óxido de 1 a 3 mm en las hojas. Mientras están en la planta, los hongos expulsan esporas para reproducirse, y estas se transportan con mucha facilidad a otras plantas por contacto.
Durante el invierno las esporas quedan «inactivas» por las bajas temperaturas, pero desde principios de primavera hasta finales de verano su actividad es máxima. La humedad y el riego excesivo sobre las hojas favorecen su extensión: esa es una de las claves para mantenerla a raya.

Es especialmente recurrente en la familia de las liliáceas: ajos, cebollas, puerros o ajos porros. Primero aparecen pequeñas manchas en las hojas; después estas se cubren de un polvillo anaranjado hasta secarse, y en la fase más avanzada se convierten en una costra marrón oscuro o negra.
¿Cómo se combate la roya?
Muchas plantas segregan de forma natural sus propios compuestos fungicidas para protegerse, pero si hay poca diversidad de especies o las plantas están debilitadas, la roya puede aprovecharse y ocupar el terreno.
Como la humedad excesiva es su escenario ideal, asegúrate de que haya buena ventilación entre plantas de la misma familia, mantiene un marco de plantación ancho y evita que la parte aérea se quede mojada. Fomentar la diversidad de especies siempre ayuda a mantener sano el jardín.
Si no se trata, las hojas afectadas tendrán serios problemas para hacer la fotosíntesis y acabarán cayendo. El primer paso es eliminar todas las hojas afectadas, también las caídas: ¡las esporas siguen esperando cualquier oportunidad para seguir viajando por tus plantas!
¿Qué tratamiento casero funciona?
Te proponemos un fungicida a base de bicarbonato y aceite de oliva, ingredientes que todos tenemos en la cocina. Mezcla en un pulverizador 2 cucharaditas de aceite de oliva y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio en 1 litro de agua. Ya está listo para aplicar sobre las hojas infectadas, y puedes repetir 3 semanas después si hiciera falta.
Recuerda que, al probar un preparado nuevo, conviene hacer una prueba en una parte del follaje para comprobar la reacción de la planta, siempre a primera hora de la mañana o por la noche, para que el sol y el calor no reaccionen con el producto.
¿Y el tratamiento ecológico?
La mejor forma de controlarla es aplicando un fungicida. El purín de ortiga o la cola de caballo son soluciones muy eficaces contra la roya, además de plantas muy interesantes para incluir en el huerto o el jardín. Aplicados de forma preventiva, ayudan mucho a controlar la aparición de este hongo.
¡Más vale prevenir que curar!
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