Aunque suele haber más presencia de orugas en plantas de exterior y huerto, también pueden aparecer en casa. Este insecto ataca principalmente a las hojas, que son su fuente de alimento. Aquí te contamos qué insecticida para orugas utilizar si llega a ser necesario.
¿Qué son exactamente las orugas?
Las orugas son las larvas o etapa juvenil de las mariposas. Parece increíble que estos insectos regordetes acaben convertidos en majestuosas mariposas: sufren una metamorfosis completa desarrollada en cuatro etapas (huevo, larva, pupa y adulto).
¿Cuáles son las más comunes en el huerto?
- La oruga de la mariposa blanca de la col se alimenta de casi todas las brasicáceas o crucíferas, no solo de la col. Son voraces y en poco tiempo dejan únicamente el nervio de la hoja; si la planta es joven, la devoran por completo.
- La oruga del tomate ataca sobre todo a este fruto, pero también a la berenjena, el maíz, el melón y el pimiento. Solemos detectarla por los agujeros que hace en los frutos.

¿Cómo prevenirlas y controlarlas?
- Lucha biológica con depredadores naturales como abejas, abejorros, avispas y escarabajos. Una forma de atraerlos es plantando aromáticas como el tomillo y la salvia.
- Recoger las orugas a mano y dárselas como alimento a gallinas y pájaros.
- Colocar un hotel para insectos en el huerto, o incluso en balcones y terrazas.
- Practicar rotación de cultivos y realizar podas frecuentes.
¿Qué producto ecológico usar?
Si la prevención falla y las poblaciones corren peligro de descontrolarse, conviene recurrir a un producto ecológico como la tierra de diatomeas.
Este insecticida orgánico tiene aspecto de polvo blanco, muy parecido al talco, y se aplica espolvoreando o pulverizando con una dosis aproximada de 20 g/l. Al estar compuesto por algas es completamente biodegradable y residuo cero, sin dejar residuos tóxicos ni afectar a la salud de personas ni animales.
¿Y un insecticida casero?
Elaborarlo solo te llevará unos minutos. Si quieres probar con ajo, bastará con triturar una cabeza y mezclarla con agua; deja reposar la infusión unas 24 horas y pulveriza después. Puedes hacer lo mismo con ortigas para preparar tu propio purín.
En definitiva, tener orugas puntualmente en nuestras plantas es un buen síntoma y no hay que alarmarse: estos insectos crecerán y se convertirán en bonitas mariposas que nos ayudarán con la polinización y la biodiversidad.
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