Las plantas perennes son las que viven más de dos años y no necesitan replantarse cada temporada. A diferencia de las anuales, no completan su ciclo en un solo año: se mantienen vivas durante varias estaciones. Algunas conservan sus hojas todo el año y otras las pierden en invierno, pero la planta sigue ahí, lista para rebrotar. Te contamos qué son, cómo se cuidan y algunos ejemplos.

¿Qué son las plantas perennes?
Son especies que pueden vivir durante varios años: no desaparecen tras florecer, sino que entran en reposo o frenan su crecimiento según la época. Se consideran perennes porque su estructura principal sigue viva (raíces, rizomas o tallos leñosos se mantienen aunque cambie la parte aérea). Es muy común en plantas de jardín, arbustos y muchas plantas de interior, y tienen la ventaja de que no hay que replantarlas cada temporada.
¿Cómo se cuidan las plantas perennes?
Varían según la especie, pero tienen puntos en común: sustrato adecuado, buen drenaje y riegos ajustados a cada estación. En invierno muchas frenan su crecimiento, así que no conviene regar ni abonar en exceso. El mantenimiento suele ser sencillo: basta con retirar hojas secas y flores marchitas para que la planta concentre su energía. Respetar sus ciclos (saber cuándo están en reposo y cuándo activas) es la clave para que duren muchos años.

¿Qué ejemplos de plantas perennes hay?
De exterior, las más comunes son la lavanda, el romero, las hortensias, las camelias y los helechos, habituales en jardines y terrazas de climas templados. De interior destacan el ficus, la sansevieria, la zamioculca, la monstera o el potos: con cuidados básicos, duran mucho tiempo. Ten en cuenta la luz, el espacio y el ambiente de tu casa para escoger la perenne adecuada.
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