Un bosque comestible imita a un bosque natural usando árboles frutales, plantas comestibles perennes, cultivos de raíz, setas y otras especies útiles. Inspirado en la permacultura, «reverdece» el entorno con un policultivo que evita la erosión y crea riqueza ambiental dejando hacer a la naturaleza.
¿Qué es un bosque comestible?
En un bosque, muchas especies conviven en equilibrio: grandes árboles arriba, arbustos y perennes debajo, y trepadoras y tapizantes en el suelo. Las hojas caen, se descomponen y crean un mantillo que alimenta a las plantas. La tierra queda negra, húmeda y rica en materia orgánica. Es un sistema de bajo mantenimiento: no hay que arar, retiene humedad (menos riego) y su fertilidad crece sola.
¿Cómo se diseña por capas?
La clave es aprovechar la luz mediante capas verticales:
- Capa 1 — árboles altos (+10 m, solo en grandes parcelas): nogal, chopo, mango.
- Capa 2 — árboles bajos (3-9 m), frutales o medicinales: cerezo, limonero.
- Capa 3 — arbustos (hasta 3 m): arándano, frambuesa.
- Capa 4 — herbáceas: girasol, amapola, maíz.
- Capa 5 — cubridoras del suelo: caléndula, consuelda, tomillo.
- Capa 6 — trepadoras: uvas, calabazas, habas.
- Capa 7 — raíces, tubérculos, bulbos y setas: zanahoria, rabanito.

¿Qué beneficios aporta?
- Alimento: fruta, frutos secos, hojas, raíces, legumbres, setas y aromáticas.
- Biodiversidad: hábitat para fauna silvestre y doméstica.
- Fertilización: mejora el suelo con cobertura vegetal natural.
- Productividad: muy poca energía de mantenimiento y cero contaminación.
- Bienestar: aromas, belleza y aprendizaje.
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