Cómo Cuidar Ficus
Cómo cuidar un Ficus
Los ficus son de las plantas de interior más populares y resistentes que existen, y se lo han ganado: crecen rápido, aguantan el descuido y tienen un porte que llena una habitación. Necesitan luz indirecta, riego escaso y que no los muevas de sitio. Su savia blanca es tóxica por ingestión para perros y gatos, y a algunas personas les irrita la piel al podar.
Existen muchos tipos — Lyrata, Benjamina, Elástica, Microcarpa, Ginseng, Pumila — pero comparten casi todos los cuidados. Todos vienen de las selvas tropicales de Asia, donde llegan a 60 metros; en tu salón se quedarán en unos 2.
¿Por qué se le caen las hojas a mi Ficus?
Es la pregunta estrella del ficus, y la respuesta desconcierta a todo el mundo: casi siempre es porque lo has cambiado de sitio.
El ficus, y muy especialmente la Benjamina, odia las mudanzas. Ante un cambio de ubicación, de luz o de temperatura reacciona soltando hojas en masa. Parece que se muere. No se muere: está protestando. Si las condiciones nuevas son razonables, en unas semanas rebrota.
Lo importante es lo que no hay que hacer: no lo riegues más para compensar. Eso sí lo mata. Elige un sitio bueno, déjalo ahí y ten paciencia.
Si la caída de hoja viene acompañada de amarilleo desde abajo, entonces no es estrés: es exceso de riego. Lo tienes desarrollado en la guía de problemas del ficus.
¿Cuánta luz necesita un Ficus?
Menos exigente de lo que se cree. Prefiere buena luminosidad indirecta en interior y semisombra en exterior. Se adapta a zonas de poca luz, pero lo pagas con un crecimiento lento y pocas hojas.
Gira la maceta cada cierto tiempo para que no crezca inclinado hacia la ventana.
¿Cada cuánto se riega un Ficus?
Riego escaso o moderado. Aguanta bien la sequía, así que deja secar el sustrato entre riegos. El exceso de agua pudre las raíces y es la principal causa de muerte en ficus. Las hojas te avisan: si amarillean y caen desde la base, te estás pasando.
La forma más segura es regar por inmersión: una bandeja ancha con agua, el ficus dentro un par de minutos, y después escurrir bien y no dejar agua en el plato. O directamente autorriegos, y te olvidas durante días.
¿Es tóxico el Ficus para perros y gatos?
Sí. Todos los ficus contienen un látex blanco lechoso en hojas y tallos que es tóxico por ingestión para perros y gatos, y que causa irritación en la boca y molestias digestivas. Al podar puede irritar también la piel humana: usa guantes si eres sensible.
No es una planta para tener al alcance de una mascota mordedora. Si es tu caso, mira nuestras plantas pet friendly.
Sustrato para Ficus
Buen drenaje por encima de todo. No es exigente, pero agradece humus sólido en la mezcla. Un sustrato orgánico para plantas verdes tropicales listo para usar le va perfecto y te ahorra mezclar.
¿Cómo abonar un Ficus?
Necesita abonado orgánico regular durante primavera y verano: un puñado de biopellet sobre el sustrato una vez al mes, y Plant Food diluido en el agua de riego cada 15 días. En invierno, suspende.
Temperatura y clima
Entre 16 y 25 ºC. No es exigente con la humedad, pero sí con el frío: evita corrientes heladas. Y en invierno, ojo con la calefacción, que le reseca el ambiente más de lo que le conviene.
¿Cómo podar un Ficus?
La poda controla el tamaño y la forma, y con la luz adecuada te va a sorprender lo rápido que rebrota. Si ves que crece largo y pobre, es señal de que le falta luz. Corta con tijeras limpias y ten a mano un paño: soltará látex por los cortes.
¿Cómo reproducir un Ficus?
Por esquejes o por acodo, según la especie. Corta con un cuchillo afilado y desinfectado una rama de unos 10 cm y ponla en agua o directamente en maceta. Si esquejas en agua, unas gotas de Plant Food en el vaso ayudan a que enraíce.
Cómo limpiar las hojas del Ficus
En casa no le llueve, así que sus hojas acumulan polvo y le cuesta hacer la fotosíntesis. Es lo que separa un ficus apagado de uno brillante. Nuestro Make Up limpia, da brillo y previene plagas de paso.
Problemas más comunes del Ficus
- Se le caen las hojas de golpe: lo has movido de sitio. Es estrés, no enfermedad. No lo riegues más.
- Hojas amarillas desde la base y caída: exceso de riego. Es lo que de verdad mata a los ficus.
- Crece largo, fino y con pocas hojas: le falta luz.
- Puntas secas en invierno: la calefacción. Aléjalo del radiador.
- Motas algodonosas o telarañas: cochinilla o araña roja, favorecidas por el aire seco.
¿Qué Ficus elegir?
El Microcarpa es el más agradecido para empezar. El Ginseng tiene ese tronco de bonsái que llama la atención. El Lyrata es el más espectacular y el más exigente con la luz. La Benjamina es la clásica, pero es la que más hoja tira si la mueves. La Elástica (Robusta, Tineke, Melany) es la más resistente al descuido.
Los tienes todos comparados en la guía de tipos de ficus.
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