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Los terrarios son pequeños ecosistemas decorativos que permiten integrar naturaleza en interiores con un mantenimiento mínimo (o incluso nulo). Existen múltiples tipos de terrarios según su tamaño, el tipo de plantas o elementos que contienen y el diseño del recipiente. Elegir bien el modelo ideal depende del espacio disponible, la luz, el estilo decorativo y el tiempo que se quiera dedicar al cuidado. Por eso, si quieres conocer los distintos tipos de terrarios que existen, quédate en nuestra guía completa.
Los jardínes eternos en bol pueden ser distinguidos por su tamaño. Existen terrarios casi diminutos y terrarios enormes, pero su tamaño dependerá del recipiente que se haya querido escoger para diseñarlo.
En función del tamaño, los terrarios pequeños suelen ser los más populares por su carácter compacto y su facilidad de integración en casi cualquier entorno. Encajan especialmente bien en escritorios, estanterías, mesas auxiliares o rincones con luz indirecta, donde pueden actuar como detalle decorativo delicado y muy personal. Su escala permite crear composiciones muy detallistas, con juegos de texturas, capas y elementos naturales que se perciben casi como un mundo en miniatura. Sin embargo, el tamaño reducido también implica una menor estabilidad ambiental, sobre todo en terrarios vivos, ya que la humedad y la temperatura pueden variar más rápidamente. Esto puede traducirse en un control algo más frecuente del riego o de la ventilación en función del tipo de plantas elegidas. Aun así, siguen siendo una opción excelente para quienes se inician, para espacios pequeños o para regalar, porque su formato suele resultar accesible y atractivo.








terrarios grandes
Los terrarios grandes funcionan de una manera distinta tanto a nivel estético como funcional. En decoración, se perciben como piezas protagonistas, con un peso visual mayor y un efecto de “paisaje” que convierte al terrario en un objeto central dentro de una estancia. A nivel botánico, el mayor volumen de aire y de sustrato suele aportar más estabilidad, favoreciendo el equilibrio de humedad y permitiendo que algunas plantas se adapten mejor. También permiten mayor variedad de especies y composiciones más complejas, incluyendo diseños que simulan un jardín en miniatura o una escena natural con relieve. Su montaje requiere un poco más de planificación, sobre todo si se utilizan capas de drenaje, sustratos especiales o se trabaja con elementos acuáticos. Además, por la cantidad de materiales, pueden volverse más pesados y menos fáciles de mover, por lo que conviene elegir bien su ubicación desde el principio.








según el tipo de plantas
La elección de plantas define por completo el comportamiento del terrario y sus necesidades de luz, ventilación y humedad.
terrarios tropicales
Los terrarios tropicales suelen ser los más asociados al concepto de ecosistema, ya que recrean un ambiente húmedo similar al sotobosque de una selva. Normalmente se montan en recipientes cerrados o semi cerrados, donde la humedad se mantiene estable y se puede generar un ciclo interno de evaporación y condensación. Estos terrarios suelen incluir plantas de pequeño porte y hojas ornamentales como fitonias, musgos, helechos miniatura, peperomias o pileas pequeñas. Su éxito depende de la elección correcta de especies compatibles con humedad alta, del uso de capas de drenaje y de un riego muy controlado. Cuando el montaje está equilibrado, pueden mantenerse con intervenciones mínimas, pero si se riega en exceso o se reduce demasiado la ventilación pueden aparecer problemas de hongos o saturación.








terrarios de cactus, suculentas o crasas
Los terrarios de cactus y suculentas representan el extremo opuesto. Este tipo de plantas requiere baja humedad ambiental y una ventilación constante, por lo que estos terrarios deben ser siempre abiertos. Su estética suele ser más seca y mineral, con protagonismo del sustrato, las piedras y las formas escultóricas de las suculentas. Funcionan especialmente bien en espacios muy luminosos, con luz intensa o incluso sol directo, y requieren riegos muy espaciados. El sustrato debe ser extremadamente drenante para evitar acumulación de agua y pudrición. Son ideales para quienes buscan un terrario resistente, con mantenimiento muy bajo y una estética más mediterránea o desértica, perfecta para estilos decorativos minimalistas o cálidos.
según si son vivos o con naturaleza preservada
Una de las diferencias más relevantes entre terrarios es la que separa los que contienen plantas vivas de los que incluyen naturaleza preservada. Los terrarios vivos albergan plantas reales que crecen y evolucionan con el tiempo, por lo que el terrario no se mantiene idéntico, sino que cambia y se transforma de manera orgánica. Esta evolución es parte de su encanto, ya que permite observar el crecimiento, la adaptación y la interacción de las especies en un espacio reducido. En los terrarios vivos, sobre todo en los cerrados, puede generarse un ciclo de agua interno en el que la humedad se evapora, se condensa en el vidrio y vuelve a caer al sustrato. Cuando este equilibrio es correcto, el mantenimiento se reduce mucho, aunque sigue siendo importante controlar el exceso de agua, realizar pequeñas podas y ventilar ocasionalmente si se detecta demasiada condensación o signos de saturación.
Por el contrario, los terrarios de naturaleza preservada están diseñados para decorar sin necesidad de cuidados ni transformaciones. Tu terrario continuará igual durante años. Aquí algunos ejemplos de terrarios preservados:
Los terrarios de hidroponía o acuáticos ofrecen una alternativa muy distinta a los terrarios tradicionales con sustrato. En este tipo de composición, las plantas crecen en agua, a veces con sistemas simples que sostienen los tallos y las raíces, y otras veces con sustratos inertes que sirven de soporte sin aportar nutrientes. Su estética es especialmente limpia y contemporánea, ya que el agua y el vidrio generan un efecto minimalista en el que se pueden observar las raíces como parte central de la belleza del conjunto. Además, la hidroponía permite una experiencia muy visual, porque el crecimiento de la planta y su sistema radicular se convierten en un elemento decorativo.
El mantenimiento de estos terrarios se centra en la calidad del agua, el control de algas y la reposición o cambio parcial del líquido con cierta frecuencia. En algunos casos, es recomendable añadir un fertilizante líquido muy diluido para asegurar nutrientes, como añadir unas gotitas de nuestro plant food.
Son ideales para personas que buscan terrarios de bajo mantenimiento y un toque más “botánico de laboratorio”, donde el diseño se basa en la transparencia y en el equilibrio entre simplicidad y vida.








según la cúpula de vidrio y el sistema de cierre
El diseño de la cúpula o del recipiente de vidrio no solo influye en la estética del terrario, sino también en su funcionamiento.
Los terrarios con tapa de corcho destacan por su aspecto natural y cálido, ya que el corcho aporta una sensación artesanal que combina muy bien con elementos orgánicos. Su sistema de cierre contribuye a mantener la humedad interior, por lo que son especialmente adecuados para terrarios tropicales y para composiciones de naturaleza preservada. Aun así, el corcho puede absorber humedad con el tiempo, por lo que conviene controlar el exceso de riego en terrarios vivos y evitar que el interior se mantenga saturado.
Los terrarios en dos piezas, compuestos por una base y una campana de vidrio separada, son especialmente apreciados por su facilidad de montaje y mantenimiento. Este formato permite levantar la cúpula por completo para intervenir dentro del terrario con comodidad, ajustar el sustrato, recolocar elementos o podar plantas sin limitaciones. También facilita la ventilación, algo útil para controlar la condensación en terrarios tropicales. A nivel estético suelen asociarse a un estilo más elegante y sofisticado, casi museístico, y permiten que el terrario se perciba como una pieza de exhibición. Dependiendo del ajuste entre base y campana, el sellado puede ser menor que en otros modelos cerrados, lo que puede requerir un control ligeramente más frecuente de la humedad, pero a cambio se gana en flexibilidad y facilidad de uso.