El árbol de jade es de esas suculentas que crecen despacio pero con carácter, y que tarde o temprano piden un cambio de maceta para seguir desarrollando sus ramas gruesas y ese tronco que con los años coge presencia. Trasplantarlo en el momento adecuado y con los materiales correctos ayuda a evitar roturas por peso, mejora la aireación de las raíces y permite que la planta siga creciendo estable sin volcarse en cuanto coge tamaño. Vamos, que un buen trasplante es como un reinicio que tu Crassula Ovata agradece más de lo que parece. Si deseas saber más sobre cómo trasplantar una planta, este artículo también te ayudará mucho.
Índice
Trasplantar árbol de jade
Cuando hablamos de trasplantar un árbol de jade, hablamos de algo más que mover una planta de un recipiente a otro. El jade tiende a crear un sistema radicular compacto, que con el tiempo limita su crecimiento y puede hacer que la parte aérea pese más de la cuenta. Ese desequilibrio provoca que algunas ramas se partan o que la planta acabe ladeándose. Un trasplante periódico permite que el tallo siga engrosando y que los nuevos brotes tengan espacio para expandirse sin competir entre ellos. Además, renovar el sustrato ayuda a evitar encharcamientos y sales acumuladas que frenan el desarrollo.
Para hacerlo con calma necesitarás una maceta estable, mejor si tiene buena base para soportar el peso, y un sustrato drenante específico para cactus y suculentas. También te vendrá bien una pala pequeña, malla para cubrir orificios y guantes si no quieres acabar con la tierra en las uñas. Si tu ejemplar es grande, no tengas miedo de apoyarlo un poco mientras cambias el cepellón: es una planta resistente que suele tolerar bien estas maniobras.
Cómo trasplantar un árbol de jade
Antes de ponernos manos a la tierra, prepara todo lo que vas a usar. La maceta debe tener varios orificios amplios para evitar acumulación de agua. Escoge una pieza pesada o de paredes gruesas, porque el jade crece hacia arriba y el centro de gravedad tiende a desestabilizarlo. Una maceta de terracota le sentará genial a tu Crassula ovata porque el barro transpira y ayuda a que el sustrato se seque antes. Además, pesa lo suficiente como para aportar estabilidad cuando es adulto. También regula mejor los cambios de temperatura y mantiene el sistema radicular más oxigenado. ¡Todo ventajas!
La clave de cómo trasplantar un árbol de jade está en no presionar demasiado el sustrato y en trabajar con las raíces de forma suave. Saca la planta sujetando la base del tronco, retira algo del sustrato viejo y coloca el cepellón a la misma profundidad que tenía antes. Rellena los huecos con la mezcla drenante sin compactarla. Pueden quedar bolsas de aire entre las raíces y el sustrato, y eso dificulta que la planta se asiente bien. Para evitarlo, basta con introducir un palito en varios puntos de la maceta y moverlo un poco. Así el sustrato cae y se acomoda alrededor del cepellón, eliminando esas burbujas sin compactar en exceso y asegurando un buen contacto entre raíces y tierra. Espera dos o tres días antes de regar para que las raíces cicatricen (siempre se rompe alguna con el cambio de maceta), algo que a las suculentas les viene de maravilla.
Cuándo trasplantar un árbol de jade
Determinar cuándo trasplantar un árbol de jade depende de dos cosas: la temporada y las señales que da la propia planta. En exterior, el mejor momento es a mediados de primavera, cuando el jade entra en fase activa y las temperaturas son estables. En interior, puedes adelantarlo a finales de invierno si el ambiente es constante y no hay cambios bruscos. Evita hacerlo en olas de calor o en pleno frío, porque las raíces recién manipuladas son sensibles.

Además del calendario, fíjate en lo que te cuenta la maceta. Si ves raíces asomando por los orificios de drenaje, si el sustrato se levanta porque está lleno de raíces o si la planta se vuelve inestable por el peso, es señal de que necesita un cambio. También conviene trasplantar si detectas plaga o degradación del sustrato. A la hora de elegir maceta, sube solo uno o dos tamaños, unos 2–4 cm más de diámetro, para evitar exceso de humedad. Un trasplante a tiempo permite que el jade respire, engrose el tallo y siga creciendo sin problemas.
Y con todo esto, tu jade ya tiene toda la teoría para estrenar maceta sin dramas. Con un buen sustrato, una maceta estable y un poquito de mimo, esta suculenta se convierte en la típica planta que te acompaña años.
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