Las plantas de exterior generalmente, son fáciles de cuidar y mantener. Solo con informarte bien sobre cada necesidad y dedicarles un poquito de tu tiempo y cariño seguro que sobrevivirán a ti. En este post os contamos todo sobre los cuidados para tus plantas de interior, con consejos básicos para que su cuidado sea todo un éxito y no sufran demasiado a las inclemencias del tiempo.

Cómo cuidar plantas de exterior

Cada cuánto regar las plantas de exterior y cuando regar

como regar plantas exterior
El cuidado de tus plantas de jardín o campo depende bastante de los elementos de la naturaleza y el ambiente que las rodea. Como resultado, la cantidad de regado que necesitan dependerá del clima y del tipo de tierra de tu zona. Generalmente, es una buena idea regar las plantas 2 o 3 veces a la semana, sea manualmente con una regadera o con un sistema de riego. La tierra de tu jardín debe estar húmeda sin estar empapada y no tan seca como para que se agriete o forme polvo. A pesar de que pienses que tal vez estás regando bien, si empiezan a tornarse amarillas y a decaer probablemente les estés dando demasiada agua.

Cómo regar las plantas de exterior

Un consejo:

  • Averigua la cantidad de regado apropiada para cada planta.
  •  Algunas variedades prefieren grandes cantidades de agua mientras que otras necesitan tan solo un poquito.

2. Quita las malezas

quitar malezas
Algunas “malas hierbas” pueden aparecer de la noche a la mañana y arruinar tu jardín o huerto en un suspiro. Estas plantas no solo son poco estéticas, sino que también ocupan un espacio de cultivo valioso y consumen los nutrientes de la tierra, quitándoselos a las plantas ornamentales. Como resultado, trata de quitar la maleza cuando veas que aparezca o mejor aún, infórmate sobre algunas asociaciones de plantas y cultivos que se beneficien para actuar en contra. Otra posibilidad, si tienes terreno suficiente, puedes tener corderos o gallinas los cuales se alimenten de estas malezas.

3. Abona y fertiliza regularmente

abonar regularmente
El abono se agrega a la superficie de tu jardín o huerto para aportar nutrientes a la tierra y mantener la humedad óptima de las plantas. Con el tiempo, el abono se mezcla con la tierra, ayudando a que tus plantas crezcan más grandes, sanas y fuertes. Aunque es importante tener en cuenta que las plantas de exterior obtienen más nutrientes del ambiente que las rodea que las plantas de interior, por lo que quizás debas fertilizar con menos frecuencia.  A la hora de abonar, mezcla el fertilizante a unos cuantos centímetros del suelo. Esto ayudará a evitar que los nutrientes queden en el aire y se puedan ir con las lluvias. Opta siempre por abonos y fertilizantes orgánicos. La mayor parte de la nutrición contenida en los fertilizantes químicos se desperdicia debido a que se libera más rápido. Además, solo aportan 3 nutrientes. En cambio, los fertilizantes orgánicos proporcionan mas micronutrientes y son beneficiosos para el medio ambiente.

4. Asegúrate de no plantar muy profundo

no plantas muy profundo
Si las plantas mueren lentamente y se marchitan sin ninguna razón aparente, quizá las hayas enterrado demasiado. Las raíces de la planta tienen que estar relativamente cerca de la superficie para que puedan extraer los nutrientes de la tierra que está más arriba y poder recibir parte de los rayos del sol. Desentierra tus plantas con cuidado y vuelve a sembrarlas para que el cepellón quede justo debajo de la superficie de la tierra. Si el cepellón queda expuesto parcialmente, cúbrelo con una capa delgada de abono para protegerlo.
  • Al momento de trasplantar una planta de una maceta al jardín, mantén el nivel del suelo a la misma profundidad de la maceta.
  • Si las raíces están sobre la superficie en su mayoría, tu planta también morirá. Las raíces deben estar niveladas con la tierra superior del jardín.

5. Mueve las plantas que estén muy juntas

mover las plantas
Si te emocionaste demasiado y sembraste varias plantas, unas al lado de otras cuando eran pequeñas, quizá te sorprendiste cuando crecieron y empezaron a competir por ocupar el espacio de tu jardín o de la maceta. Las plantas que están muy juntas no crecerán tan grandes ya que no hay suficientes nutrientes para que compartan. Simplemente desentierra la planta que desees y vuelve a ubicarla en una nueva maceta o en otro jardín que tenga mas espacio.

Un consejo:

Te podrás dar cuenta si las plantas están muy juntas si es que crecen encima de ellas mismas o si las ramas principales de las plantas se enredan entre sí.

6. Corta cualquier planta muerta o enferma

quitar hojas muertas
Las enfermedades se pueden propagar rápidamente en un jardín si no las detienes. Lo mismo ocurre si una planta está herida: si no quitas las ramas moribundas, pueden propagarse por toda la planta. Cuando notes que haya plantas marrones, secas, frágiles o que parezcan tener una enfermedad, usa un par de tijeras de podar para cortar las ramas desde la base.

Un consejo:

Evita dejar estas ramas en el mismo lugar ya que contienen enfermedades y puedes contagiarlas a las plantas más cercanas. Puedes comprar aceite de neem para prevenir, jabón de potasa o diatomita para combatir las plagas o cualquier otro insecticida ecológico.

7. Drena bien la tierra

drenar la tierra
Si tus plantas tienen un charco de agua encima constantemente significa que el drenaje de la tierra es inadecuado. Esto debes evitarlo ya que la acumulación de agua puede causar que las raíces de la planta se pudran, haciendo que muera con el paso del tiempo. Para arreglar esto, quita la planta de la tierra con cuidado, luego coloca la planta sobre una lona o maceta limpia. Después, cava uno poco la tierra dura y cámbiala por una capa de piedras pequeñas o grava. Coloca tierra de jardinería fresca sobre esa capa y luego vuelve a poner la planta en su ubicación original.

Un consejo:

Si toda la tierra tiene mal drenaje, puedes cavarla y mezclarla con arena para aumentar el flujo del agua.

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